El Gobierno quiere evitar que la crisis de FECSA se contagie a las eléctricas

Las juntas sindicales de las cuatro bolsas de valores decidieron ayer suspender cautelarmente la cotización de Fuerzas Eléctricas de Cataluña (FECSA) a partir de hoy. La decisión fue justificada por la Junta de Madrid "a la vista de las noticias fidedignas" sobre la situación económica de la compañía eléctrica, la quinta de¡ país por ventas. Industria opina que la situación de la empresa es sustancialmente diferente de la del resto del sector, por lo que será necesario un tratamiento quirúrgico de choque para evitar el efecto contagio sobre las eléctricas.

"Tras la crisis bancaria, la crisis de la segunda legislatura será la eléctrica". Esta frase de un alto cargo socialista, antes de las últimas elecciones generales, refleja un problema que el Ministerio de Industria y Energía trata de evitar separando el tratamiento de choque que a su juicio requiere FECSA de las ayudas necesarias para el resto del sector eléctrico. Ésta es la filosofía oficial de Luis Carlos Croissier, cuyo departamento mantuvo, en los últimos cuatro días, una polémica con los representantes técnicos del sector eléctrico sobre el alcance exacto de las dificultades financieras y el desequilibrio patrimonial de FECSA. La Junta Sindical de la Bolsa de Madrid hizo público ayer un comunicado anunciando la suspensión provisional de la cotizavión oficial y la contratación publica de las acciones de FECSA, "a la vista de noticias fidedignas a las que ha tenido acceso y en uso de las facultades que le confiere el artículo 52 del reglamento de las bolsas de comercio". Este artículo faculta a la junta bursátil a proceder a la suspensión de la cotización de una empresa en espera de que contraste la información recibida. La Bolsa podrá restablecer la cotización una vez calificada la información o solventado el problema que lo haya causado, La empresa FECSA ha convocado para hoy a su consejo de administración. Dicho consejo estará presidido por Juan Alegre Marcet, que, presumiblemente, informará sobre los resultados de las gestiones realizadas ante el resto del sector eléctrico y el Ministerio de Industria para ratificar un plan específico de saneamiento para la empresa. Este plan fue expuesto por Alegre ante los presidentes de las principales compañías eléctricas el pasado miércoles y estaba basado en la fuerte reducción de costes y en la aportación de ayudas temporales por el resto del sector.Fuentes oficiales y de la propia empresa dudaban de que el consejo de FECSA plantee hoy una rumoreada dimisión inmediata de Juan Alegre. No obstante, es muy probable que el consejo estudie el nombramiento de un consejero delegado, con rango ejecutivo, que asuma la tarea de sanear la compañía. El nombre del nuevo directivo de FECSA estaba siendo negociado con la Administración.

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FECSA tendrá que reducir los costes de su deuda, concentrada principalmente en la banca extranjera

Viene de la primera páginaA partir de ahora, las bolsas, el Banco de España, las entidades financieras, la Administración y el sector eléctrico intentarán evitar el efecto contagio de FECSA sobre el sector. El Ministerio de Industria y Energía es rotundo al valorar que la situación de FECSA es diferente en la profundidad de sus problemas, a la del resto de las compañías eléctricas. El objetivo del departamento es evitar que una indeseada suspensión de pagos de la sociedad repercuta en la disponibilidad de la financiación para el resto de las sociedades, teniendo en cuenta que FECSA concentra sus deudas, en un elevado porcentaje, en la banca extranjera.

La medida de la bolsa fue comunicada inmediatamente al presidente de FECSA, Juan Alegre Marcet, y al presidente de Unidad Eléctrica -organismo que aglutina a los presidentes de todas las compañías eléctricas-, Íñigo de Oriol. Fuentes de FECSA expresaron ayer su sorpresa por la decisión de la junta sindical, sobre todo por haberse producido después que el presidente de la compania informara al conjunto del sector, y éste al Ministerio de Industria, de la articulación de un plan para reestructurar firíancieramente la compañía.

Por su lado, medios próximos a su consejo de administración rechazaron algunos de los argumentos utilizados por la Junta Sindical de Madrid para suspender la cotización, por entender que existe abundante información contable pública sobre la empresa y que la compañía está auditada por Arthur Andersen, como demuestra la memoria correspondente al último ejercicio cerrado (1985).

La suspensión de la cotización en bolsa de FECSA causó también sorpresa entre el resto de las compañías del sector, cuyos presidentes habían escuchado el día anterior la exposición por parte de Alegre del futuro plan de viabilidad para la empresa y le habían expresado solidariamente, casi de modo unánime, su voluntad de aportar "ayudas temporales".

Polémica

Este plan, que debía ser posteriormente instrumentado en sus medidas técnicas por la firma consultora especializada MAC Europa, fue explicado en la noche del miércoles al Ministerio de Industria y Energía por el presidente de Unidad Eléctrica (Unesa), Iñigo de Oriol, y su director general, Pedro Rivero. En la explicación, sin embargo, se reprodujo parcialmente la polémica en torno al volumen de los diferimentos de costes acumulados por la empresa y sobre su viabilidad, que ya se había dado el día anterior, precisamente en una reunión a la que asistieron los presidentes de las empresas del sector, salvo el de FECSA.

Según fuentes solventes, las proyecciones financieras de la empresa hasta 1992 muestran un diferimiento de costes de 102.146 millones de pesetas en el año 1990. Esta cifra fue puesta en entredicho por el Ministerio de Industria, que argumentó que las proyecciones se basaban en hipótesis algo optimistas, tales como un crecimiento del mercado de FECSA del 4,5% -y no del 3,3% como prevé el Plan Energético Nacional de 1983- y en la resolución favorable de los litigios pendientes de FECSA con ENDESA.

Expertos oficiales mantienen que el importe total de la ayuda requerida por FECSA se acercaría más a los 200.000 millones de pesetas que a los 102.146 millones de costes diferidos que sugieren las proyecciones, pese a que esta. cifra está auditada por Arthur Andersen. Expertos de la Administración añaden que la situación de FECSA es de dificil viabilidad y que su solución no pasa por el mismo tratamiento que requiere el resto de las empresas del sector eléctrico. Es decir, que las dificultades de FECSA no pueden ser resueitas con los mecanismos normales de ayuda para las demás sociedades eléctricas.

Según los datos proporcionados por FECSA al ministerio, los gastos diferidos hasta 1990 superan los 100.000 millones de pesetas; la caída del neto patrimonial en el mismo período es del 43,2%; el servicio de la deuda es, como media, de un 60% de los ingresos totales, teniendo años como el actual en que ese porcentaje supera el 90%; y el ratio gastos operativos sobre ingresos totales supera el 50%.

Así, la cirugía para FECSA pasaría por una quita de su deuda de al menos 200.000 millones de pesetas, o, lo que es lo mismo, de unos ingresos netos automáticos por el mismo valor. Una operación calificada como similar a "la operación Seat", según fuentes oficiales.

Quita de la deuda

Entre las medidas imprescindibles, que parecen imposibles de evitar, se menciona la renegociación de los términos de la deuda con los bancos acreedores, la reducción de reservas, el no reparto de dividendo en varios ejercicios, y medidas industriales que pasan por una sustancial reducción de la plantilla y la venta de activos.

La renegociación de la deuda, y el resto de las medidas de este plan de salvación tropiezan con la composición del accionariado, muy diluido, y con la distribución del riesgo entre los acreedores: un 50% son obligacionistas; y del 50% restante, el mayor paquete de deuda se centra en la banca extranjera (el Citibank es el principal acreedor).

Algunos presidentes de eléctricas argumentan que un plan de viabilidad basado en estas hipótesis ahogaría la financiación a un sector que concentra más de un tercio de su deuda en entidades foráneas.

A última hora de la tarde de ayer hubo una reunión entre el director general de Energía, Víctor Pérez Pita y altos directivos de Iberduero, Hidrola, Unión-Fenosa, Sevillana y Endesa para analizar los últimos datos de la crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 05 de febrero de 1987.

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