Urgencia del teléfono
Desde luego que la reiterada frase España es un país de contrastes no por tópica deja de ser cierta. Paralelamente al constante discurso de la modernización y europeización de la industria española ya los proyectos de alta tecnología de los que, de cuando en cuando, nos habla Luis Solana a través de estas mismas páginas, nos encontramos con arcaísmos tales como la consideración del servicio telefónico como un artículo de lujo, y no como una dotación de primera necesidad. No se nos ocurre otra explicación del hecho de que un instituto de bachillerato de 800 alumnos y 48 profesores, además del personal no docente, carezca de semejante servicio a pesar de haberlo solicitado en el mes de octubre.Ignoramos si la CTNE, en su plan de modernización para ponerse a nivel europeo, ha incluido el proyecto, si no tan audaz como el de instalar el teléfono inmediatamente a cuantos lo soliciten, sí al menos el de atender prioritáriamente las solicitudes de urgencia. Si no es así, señor Solana, le rogamos que lo haga. Porque no hay que correr mucho para suponer la dificultad con la que se trabaja cuando cada vez que hay que hacer una llamada uno tiene que ir al bar más cercano. Sin embargo, es mucho peor la sensación de inseguridad y aislamiento que padecemos las 852 personas que trabajamos allí diariamente. Si la CTNE no ha considerado la posibilidad de que ocurra cualquier incidente que requiera una llamada de extrema urgencia a servicios tales como ambulancias, policía, bomberos, etcétera, cuantos trabajamos aquí somos muy conscientes de que tal posibilidad existe, y ojalá que no se llegue a hacer realidad, pues de lo contrario nos tendríamos que preguntar quiénes son los responsables de las consecuencias.-
directora del I. B. Móstoles IV, y 38 firmas más.
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