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CARTAS AL DIRECTOR

El presente nicaragüense

El Entrego, Asturias.

Muchos progres en España leen EL PAÍS; unos, de acuerdo y satisfechos por su contenido, y otros, como mal menor. Y creo que a todos ofende el antiperiodismo de su corresponsal en Nicaragua, José Comas. Particularmente, su falta de objetividad en las cifras y tasas de cambio que ofrece, los paralelismos falsos, la falta de humanismo y la mala leche que saturan sus escritos son penosos de asimilar para cualquier español que no sea facha.Por haber estado más de dos años trabajando en la zona de Jalapa, me permito disentir de sus interpretaciones aparecidas el 13 de diciembre hablando de esa zona. Conozco al técnico agrónomo Félix, con el que he colaborado en mi trabajo, y afirmo la manipulación que J. Comas ha hecho de sus declaraciones, invirtiendo el significado, de manera que trata de ridiculizar a "un sandinista convencido".

El acento constante puesto en la supuesta escasez de productos y de libertades, y la comparación entre ese país subdesarrollado y otros de nuestro mundo capitalista en los aspectos superfluos, la continua omisión de las causas reales y especiales y principales del presente nicaragüense (la guerra de EE UU, los miles de muertos), la ausencia de los aspectos vivos, creativos, positivos de la revolución, su ocultación sistemática, hacen de este periodista un propagandista de los mejores de lo que Estados Unidos quiere que se sepa de Nicaragua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de diciembre de 1986