Amplio rechazo de un proyecto

Los estudiantes franceses exigen la retirada de la ley elaborada por Alain Devaquet, y su exigencia ha merecido el apoyo de toda la izquierda en la Asamblea Nacional y de buena parte del profesorado, así como de la misma Conferencia de Presidentes de Universidades. El ministro expresó, antes de la manifestación, su disposición a negociar algunos puntos del proyecto, pero por el momento no se presenta ninguna posibilidad seria de diálogo que consiga satisfacer las reivindicaciones estudiantiles y termine con la huelga.El proyecto Devaquet prevé el aumento de las tasas de matriculación, la introducción de medidas selectivas, la desaparición de la interdisciplinariedad universitaria, la preponderancia de los catedráticos sobre todos los otros estamentos universitarios, la vinculación de los departamentos a la empresa privada y una diversificación de centros y títulos destinada a crear competencia entre universidades. Según los estudiantes, las facultades de ciencias sociales o humanísticas y las que corresponden a regiones sin un tejido industrial importante se convertirán en centros de segunda categoría, a los que irán a parar los estudiantes más desfavorecidos.
El proyecto fue elaborado a instancias de los sectores más neoliberales de la coalición gubernamental, así como de los diputados más vinculados al alto profesorado universitario, que vio perder parte de su poder con la legislación socialista. Este grupo de diputados pretende, además, no sólo evitar que Devaquet haga concesiones a los estudiantes, sino incluso radicalizar algunas de las propuestas contenidas en el actual proyecto, como, por ejemplo, triplicar las tasas de matriculación en lugar de duplicarlas, como propone el ministro.
Según los dirigentes estudiantiles, Devaquet pretende terminar con el modelo de universidad abierta, igualitaria e interdisciplinaria que se consolidó después de la revuelta de mayo de 1968. El modelo que propone la derecha, según los estudiantes, es el de una universidad a la americana, con centros caros y elitistas, y otros baratos y degradados.
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