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Los vuelos de los transbordadores se reanudarán en 1988

La agencia espacial norteamericana, NASA, ha comenzado a preparar la reanudación de los vuelos de los tranbordadores, prevista para febrero de 1988, en cuya organización los astronautas jugarán un papel preponderante. Estos preparativos, subrayan los especialistas, se desarrollan en un clima de renovada confianza a los nueve meses de la catástrofe del Challenger.

El Atlantis, uno de los tres transbordadores de que dispone la NASA tras la destrucción del Challenger, está desde hace días en la rampa de lanzamiento 39-11 de cabo Cañaveral (Florida). Desde ese lugar despegó el Challenger el pasado 28 de enero, 73 según dos antes de convertirse en una bola de fuego con sus siete astronautas.

El próximo 20 de noviembre la NASA procederá a una cuenta atrás ficticia del lanzamiento del Atlantis y se comprobarán los sistemas de evacuación de emergencia de la tripulación.

La presencia del Atlantis en la rampa de lanzamiento permitirá probar las nuevas instalaciones destinadas a proteger la nave de la lluvia y del hielo. Otra nave, el Discovery, se encuentra desde hace muchos meses en el hangar de preparación.

El Discovery, que será el primero en volver al espacio, el 18 de febrero de 1988, no abandonará el hangar de preparación más que para ser acoplado al gran tanque central de carburante y a los dos cohetes lanzadores.

Nombramientos

El pasado miércoles, el responsable de los vuelos tripulados de la NASA, almirante Richard Truly, anunció el nombramiento del astronauta Robert Crippen como director adjunto del programa de transbordadores. Crippen, que ha participado en cuatro vuelos, es el segundo astronauta que llega a un puesto de dirección en la NASA.Sally Ride, primera norteamericana que viajó al espacio, había sido nombrada adjunta al administrador general de la agencia espacial, James Fletcher. Ride, que también participó en la comisión de investigación sobre el accidente del Challenger, es el enlace entre los astronautas y la dirección de la agencia.

Tras el accidente, los astronautas se quejaron de no haber sido advertidos de los riesgos que existían en los cohetes lanzadores.

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