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Dimiten los consejeros de la Xunta de Galicia ante la negativa de Fernández Albor a dejar la presidencia

Santiago de Compostela

Los consejeros de la Xunta de Galicia presentaron ayer su dimisión de manera irrevocable al presidente, Gerardo Fernández Albor (AP), al no conseguir que éste abandonase el cargo. La crisis estalló ayer en una reunión ordinaria de¡ Consejo de la Xunta. A lo largo de 10 horas se desarrolló un pulso político entre Fernández Albor y los conselleiros, que rinalmente ganó el presidente, al contar con el apoyo total de Manuel Fraga. " solución de la crisis quedó aplazada hasta que el Grupo Popular de la Asamblea gallega se reúna a las seis de la tarde de hoy para decidir si mantiene o no su apoyo a Fernández Albor.

José Luis Barreiro, vicepresidente de la Xunta y secretario general de AP en Galicia, es quien aparece inicialmente como el principal impulsor de la operación que ha. abierto una crisis política cuyo desenlace anoche resultaba imprevisible. El propio Barreiro fue quien comunicó minutos antes de la, ocho de la tarde a los medios informativos la dimisión de los conselleiros.Dejaron sus cargos todos los pertenecientes a Alianza Popular: Fernando Garrido Valenzuela, Agricultura; José Antonio Orza, Economía y Hacienda; Francisco Javier Suárez-Vence, de Ordenación del Territorio y Obras Públicas; José María Hernández Cochón, de Sanidad y Seguridad Social; y Víctor Manuel Vázquez Portomeñe, de Educación. Por su parte, pusieron sus cargos a disposición del presidente los conselleiros Luciano José Ascarey (.PDP), de Trabajo, Industria y Turismo; Alejandrino Fernández Barreiro (PDP), Cultura y Bienestar Social; y Juan. Manuel Páramo Neira (PL), de Pesca. Estos últimos declararon que su iniciativa estaba pendiente de la decisión que adoptaran sus respectivos partidos. A este respecto, el PDP notificó anoche por medio de un portavoz que el. partido "es por completo ajeno" a una crisis motivada "por razones que sólo tienen que ver con los problemas internos de otro partido político".

Fernández Albor declaró anoche que lamentaba la dimisión de los consejeros, en alguno de los cuales -en clara referencia a Barreiro- había depositado toda su, confianza. En una entrevista telefónica concedida anoche al prograrna Hora 25 de la cadena SER, aseguró que cuando sereunilló con el Consejo por la mañana no sabía nada de que fueran a pedirle su dimisión. Se negó a anticipar cuál será su decisión en el caso de que no cuente con el respaldo del grupo parlamentario popular.

En el palacio de Rajoy, sede de la Presidencia, se daba como seguro sustituto del ya ex vicepresidente José Luis Barreiro al diputado en el Congreso José Manuel Romay Beccaria, íntimo colaborador de Fraga y que en 1982 ya había ocupado este cargo.

Con la dimisión de Fernández Albor y las diferencias con su vicepresidente, José Luis. Barreiro, se vino especulando desde las pasadas elecciones legislativas. Las escasas iniciativas, políticas del Gobierno gallego y el retraso en la aprobación de los presupuestos de la comunidad autónoma para 1986 -aprobados hace 15 días en el Parlamento autónomo- habían creado malestar y descontento en prácticamente la totalidad de los sectores sociales y económicos de Galicia.

Fernández Albor ha rechazado las acusaciones que se lan hecho de no ocuparse de los problemas del gobierno autónomo. "Eso no es cierto", dijo, "yo me preocupo de todos los problemas, pero los que no están de acuerdo conmigo algo tienen que decir".

José Luis Barreiro Rivas declaró el pasado mes de septiembre que le gustaría ocupar la presidencia de la Xtinta; declaraciones éstas que en medios políticos y periodísticos gallegos se interpretaron como el primer signo externo de la crisis por la que atraviesa el Gobierno gallego.

Por otro lado, en el congreso de empresarios de Galicia, que se celebró recientemente en Santiago, sus principales dirigentes lanzaron críticas, más o menos veladas, contra la gestión del Ejecutivo presidido por Fernández Albor.

Al mismo tiempo, el Gobierno gallego sufrió una fuerte derrota en el Parlamento al ser rechazado el proyecto de ley del plan de carreteras de la comunidad autónoma. Esta situación dio pie, asimismo, a los partidos de la oposición a lanzar duras críticas contra la Xunta.

Todo ello creó una gran inquietud en el seno del grupo parlam ntario de la Coalición Popular. Estos diputados, en una reunión celebrada el pasado fin de semana, -mientras Gerardo Fernández Albor realizaba una visita a Barcelona- se mostraron muy criticos con su actitud al frente del Gobierno, según manifestaron fuentes próximas al vicepresidente dimitido, José Luis Barreiro.

Es en esta situación en la que se produce la reunión del Consejo de la Xunta y todos los conselleiros, con Barreiro al frente, le plantean a Albor la necesidad de que dimita a fin de dar paso a un nuevo Gobierno que afronte con mayores bríos la gobernabilidad, de Galicia.

Mientras tanto, en la sede de la presidencia, estuvieron los principales hombres de confianza de Barreiro Rivas. Ellos facillitaron todas las informaciones¡ que fueron difundiendo ayer las; emisoras, mientras que los horribres de confianza de Gerardo Fernández Albor permanecíain callados. Los miembros del Gobierno gallego conversaron telefónicamente varias veces, por separado, con el presidente de AP, Manuel Fraga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de octubre de 1986

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