Los grupos radicales acapararon el protagonismo en la Diada catalana

Las organizaciones independentistas acapararon el protagonismo de la Diada de Cataluña -10 años después de la primera conmemoración autorizada del Onze de Setembre- tras el desacuerdo de los partidos parlamentarios para convocar una celebración conjunta. Después de las manifestaciones de la tarde, grupos independentistas provocaron violentos incidentes en el centro de Barcelona. Once guardias urbanos resultaron heridos, y fueron detenidas 38 personas.

Los independentistas -en su mayoría muy jóvenes- fueron los principales actores de la Diada catalana en la calle, mientras que las autoridades y los partidos parlamentarios nutrieron las convocatorias institucionales. Unas 6.000 personas se reunieron por la mañana en el Fossar de les Moreres, convocadas por el Moviment de Defensa de la Terra (MDT) bajo los lemas Catalunya no es españa y Los catalanes no somos españoles. Un representante de Herri Batasuna hizo un breve discurso en vascuence "para que no haya aquí ni una sola palabra en español". Unos encapuchados de la organización terrorista Terra Lliure se encaramaron a un balcón.Por la tarde, alrededor de 30.000 personas acudieron a tres manifestaciones convocadas por el MDT, la Crida y los partidos extraparlamentarios. Todas ellas confluyeron en el centro de Barcelona. Después se produjo el principal incidente de la jornada, cuando varios centenares de jóvenes que procedían de estas manifestaciones se concentraron frente al Gobierno Civil y arrojaron piedras y gasolina contra la fachada del edificio. Se inició un fuego breve pero que resultó espectacular por la dimensión de las llamas. Tres unidades de policías antidisturbios dispersaron a los independentistas disparando balas de goma. Posteriormente, los incidentes se extendieron por el centro de la ciudad, donde diversos esteblecimientos quedaron dañados.

Entre los 11 guardias urbanos heridos figura el inspector jefe, Julián Delgado.

El discurso de Antònia Jornet, del MDT, en la concentración del Fossar de les Moreres, constituyó un feroz alegato contra el PSOE -al que consideró continuador del "centralismo españolista"-, y contra Convergència Democràtica (CDC) y sus dirigentes Jordi Pujol y Miquel Roca, por su participación en el marco político general del Estado de las Autonomías. Pujol fue calificado de "rehén de Alfonso Guerra", y los gobiernos autonómicos como "fantasmas que no pueden hacer otra cosa que gestionar una mera descentralización".

Los actos tradicionales

El acto institucional más participativo fue la tradicional ofrenda floral a Rafael de Casanova, conseller en Cap durante la guerra de Sucesión, ante cuyo monumento desfilaron numerosas representaciones, entre ellas la del Gobierno catalán, encabezado por Pujol, y

numerosas entidades. CDC convirtió este acto en una exhibición de este partido, al reunir a militantes procedentes de toda Cataluña. Una representación del Partido Nacionalista Vasco, encabezada por Xabier Arzalluz, desfiló también ante el monumento.

A la recepción celebrada en el Parlament asistieron unas 650 personas, entre ellas las primeras autoridades civiles y militares de

Cataluña. Un acto convocado por los alcaldes del Baix Llobregat y el PSC en Sant Boi, ciudad próxima

a Barcelona donde se encuentra la tumba de Rafael de Casanova, reunió a 4.000 personas junto a los

líderes socialistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 11 de septiembre de 1986.

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