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Crítica:

Simple Minds, sonidos públicos

Simple MindsConcierto (124 minutos). Jim Kerr, voz; Michael Mac Neil, teclados; Charles Burchill, guitarra; John Giblin, bajo, y Mel Gaynor, batería y coros. Actuación previa: Comité Cisne (44 minutos). Estadio Unión Deportiva Levante. Valencia, 17 de agosto.

El estadio levantino se llenó. Cerca de 30.000,personas asistieron -al último concierto de una gira de más de un año de Simple Minds. La ausencia del grupo, también escocés, The Waterboys pudo decepcionar a una gran parte de aficionados que se desplazaron a la ciudad levantina para disfrutar de la primera actuación en España de la banda de Mike Scott. Los organizadores de la velada rockera se guardaron algunos días la noticia de que el grupo se había disuelto y que Scott buscaba nuevos músicos que le acompañaran. El trío levantino convertido en cuarteto Comité Cisne sustituyó al grupo anunciado.

Comité Cisne actuó sin mucho entusiasmo por parte de los espectadores, a pesar de ser una banda del lugar. Son músicos maduros, capaces de sonar con fuerza a través de un repertorio preferentemente suave, repleto de riqueza instrumental.

El volumen de la música de Simple Minds se apreció muy bajo para tanto público desde el primer tema, Waterfront. La puesta en escena, con una decoración e iluminación simples pero originales, realzó el espectáculo, basado por fortuna en las canciones. Este quinteto escocés posee una serie de temas cuya calidad ha mejorado desde su aparición en 1977, piezas que han cautivado a unos oyentes que en concierto fueron capaces de mantener mayor ánimo que los propios artistas. Simple Minds han progresado a un estilo, síntesis de muchas influencias, con acierto máximo en los tiempos medios. Promised you a miracle arrancó con el ritmo del recital, después de un comienzo frío, algo desconcertante. Y la pasión creció -y ya no decayó- con esa canción mágica, pegadiza, que muchos pueden detestar a estas alturas por tan oída, pero que es diana perfecta de los propósitos de cualquier músico popular: Dont you forget about me.

Kerr es un intérprete excepcional, muy personal. Se mueve con elegancia en el escenario, ayudado del desfile variopinto de sus camisas grandes. Y su voz, asimismo, dispone de un registro popular, fácil de distinguir. En directo, Kerr cantó en tonos más bajos, quizá agotado, quizá impotente, pero logró contagiar una y otra vez con esos coros a los que pareció difícil resistirse.

Mel Gaynor, el batería que ingresó en la formación hace tres años, se ha convertido en un miembro indispensable para el actual sonido del grupo. Su sentido continuado de los cambios de ritmos dentro de un tiempo, que no se altera y mantiene así fiel a cualquier oyente, es único. Simple Minds se han enriquecido con él. Y también la vocalista negra que apareció en la segunda parte del concierto.

Alive and Kicking, All the things she said o Once upon a time, del úlimio disco del grupo, fueron canciones que todos conocían y que se remataron en los dos bises, con piezas como Sun city, un grito rockero unánime contra el apartheid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de agosto de 1986

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