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La Liga Árabe reprueba con moderación el establecimiento de relaciones Madrid-Tel Aviv

La Liga de los Estados Árabes, reunida en sesión extraordinaria en Túnez, acordó expresar "su sentimiento y su reprobación" a la decisión del Gobierno español de intercambiar embajadores entre Madrid y Tel Aviv, al tiempo que recomendaba a todos los países miembros que, en caso de adoptar alguna actitud contra el país en cuestión, lo hicieran de forma individual, "en el momento y el nivel que consideren adecuados para defender sus intereses". La resolución aprobada contra España es un comunicado esencialmente de palabras, que consta de cuatro puntos, vagos e imprecisos.

La resolución, sin embargo, es el resultado de una política de moderación, tras varias horas de debate, capitaneada por Arabia Saudí y Túnez, que impusieron sus tesis ante una pretendida proposición de Siria, que apoyaba Libia, tendente a conseguir que la Liga acordara unánimemente la retirada de los embajadores árabes en Madrid como respuesta a la decisión española. Curiosamente, la Organización para la Liberación de Palestina (0LP), representada en esta conferencia por su embajador en Túnez, Hakim Belaoui, apoyó las tesis tunecino-saudíes, alineándose en el sector moderado. Éste, aunque difiere de la decisión del Gobierno de Felipe González, estima que este hecho, "sentido y deplorado", no debe poner en peligro las relaciones habituales de amistad hispano-árabes, y máxime "cuando cualquier decisión contra España podría a la larga favorecer a Israel ante la opinión pública internacional", según fuentes próximas a la sesiones.El comunicado de la Liga Arabe indica que la decisión de Madrid se ha adoptado sin tener en cuenta los sentimientos e intereses comunes entre los pueblos español y árabe, y se deja constancia de un acuerdo suscrito por los países representados para que en la próxlma reunión, tras la elaboración de un informe al respecto, se vuelva a discutir la cuestión.

En el preámbulo de la resolución sobre España-Israel, la Liga Árabe, tras calificar la decisión de Madrid como "contraria a las relaciones tradicionales de amistad", precisa que el intercambio de embajadores "contribuye a romper el aislamiento internacional de Israel y a desanimar a quienes lo inducen a perseguir su política de agresión y expansión".

A última hora del jueves anunció su llegada a Túnez el principe Saud el Faisal, ministro de Asuntos Exteriores saudí y quizá la personalidad más relevante esperada. Fue este príncipe saudí, junto al jefe de la diplomacia tunecina, Beffl Caid Esebssi, el que más influyó para que mayoritariamente el resto de los países no secundaran las tesis radicales libias.

Las fuentes consultadas aseguran que en el ánimo del príncipe Saud el Faisal estaban presentes las buenas relaciones entre las jefaturas de los Estados de España y Arabla Saudí, y precisaron que España ha tenido en el representante saudí, especialmente por la amistad de los reyes Juan Carlos y Fahd y por las gestiones que el primero mantuvo recientemente en el sultanato de Omán, un buen aliado dentro de esta sesión de la Liga.

[España, a través de la Oficina de Información Diplomática, reíteró anoche su deseo de mantener las "excelentes relaciones" que la ligan a los países árabes. El Gobierno de Madrid lamentaría cualquier incomprensión que no esté en absoluto justificada".]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de febrero de 1986

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