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Crítica:FLAMENCO

Los Sordera con Pessoa

Con los Sordera fue una fiesta la presentación del disco Pessoa flamenco. Estaban allí todos menos uno de los hijos, Enrique, que se encuentra de gira por Japón. Y convirtieron el venerable escenario del teatro Español en algo así como la casapuerta del domicilio familiar jerezano, en el gitanísimo barrio de Santiago.Es una de las familias con más solera flamenca de Jerez, que arranca de Paco la Luz, un siguiriyero genial que vivió hace siglo y medio aproximadamente. Manuel Soto Sordera, el patriarca, que andará por los 60 años, conserva en toda su pureza el cante de su casa, de su gente.

Es un depositario fabuloso de saberes jondos que con sólo cuatro coplas por bulerías se llevó las más apasionadas ovaciones de la noche. A su cante respondió el baile de su mujer, ella de la familia de los Antúnez, otra dinastía mítica del cante jerezano, con nombres como el Gloria y las Pómpi. Cantaron también dos hijos, Juana y Vicente, y bailaron todos los demás: las nueras, otro hijo, Manuel, cuyos pasos fueron una maravilla de dignidad y señorío; otro hijo, José, que es un músico fenomenal, tocaba la guitarra.

Concierto flamenco

Presentación del disco Pessoa flamenco, de Vicente Soto. Teatro Español. Madrid, 2 de enero.

El esplendor sin par de las bulerías sirvió a esta familia para transmitir al público el clima- de lo que pudiera ser una fiesta doméstica de los gitanos de Jerez. Una fiesta, sin duda, para el recuerdo.

Insólita función

La familia vino a Madrid para apiñarse en torno a uno de sus miembros, el joven cantaor Vicente Soto, que acaba de grabar un disco titulado Pessoa flamenco, cuya presentación se hacía en esta insólita función del teatro Español.Radio Nacional de España inicia con él una nueva andadura como productora discográfica en la que tiene ambiciosos proyectos.

Vicente fue, lógicamente, el protagonista de la noche.

Hizo casi todo el disco, que lleva letras del poeta portugués Fernando Pessoa, adaptadas con gran sensibilidad al flamenco por él y su hermano José.

Hizo también algunos cantes con coplas populares, siguiriyas y bulerías, que fue quizá donde brilló a mayor altura su indudable conocimiento y clase de cantaor que ha mamado desde la cuna este arte.

Del resto de sus interpretaciones habría que matizar algunas cosas, por ejemplo las malagueñas, y especialmente la de El Mellizo, que no tuvo la grandeza ni la profundidad convenientes. Pero hay que reconocer que pesaba sobre él la enorme responsabilidad de esta noche especial en su vida.

Una noche, en cualquier caso, muy emotiva, rodeado de los suyos y de algunos artistas más que colaboraron espléndidamente: el gran toque de Enrique de Melchor, Pepe Habichuela y Juan Carmona hijo, y el excelente cante de Cancanilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de enero de 1986