Nochevieja violenta en Líbano contra el acuerdo de paz firmado en Damasco

El presidente de Líbano, Amín Gemayel, viaja hoy, jueves, a Damasco para entrevistarse con su homólogo sirio, Hafez el Asad, tras el acuerdo de paz firmado el sábado por las tres principales milicias libanesas, cuyos adversarios se han manifestado ya violentamente en Nochevieja al norte y sur de Beirut.

Cuarenta y ocho horas antes de este desplazamiento, una caravana de seis automóviles, entre los que figuraba el Mercedes blanco presidencial, con sólo un chófer a bordo, fue objeto de un atentado en la autovía que enlaza la capital libanesa con el puerto cristiano de Junieh.En el atentado resultaron heridos ocho guardaespaldas de Gemayel, dos de ellos gravemente.

Casi al mismo tiempo, otro cortejo de coches, en el que viajaba por esa misma carretera Asad Chaftari, destacado negociador en representación de las fuerzas libanesas (Milicias Cristianas Unificadas), del acuerdo de Damasco cayó en una emboscada en la que pereció un miembro de su escolta y otro fue herido de gravedad.

En las refriegas callejeras que se produjeron tras los dos atentados resultaron muertos 26 civiles y otros 23 fueron heridos de diversa consideración, según el diario izquierdista As Safir, al tiempo que causa de la explosión de un coche bomba que intentaban desactivar tres oficiales del Ejército regular perdieron la vida en esa misma zona cristiana de Líbano, situada al norte de Beirut.

La Nochevieja transcurrió en un ambiente tenso en esa parte del país, con las calles tomadas por elementos armados que inducen a presagiar a sus habitantes que los ataques de ayer sólo son las premisas de las riñas que van a tener lugar entre cristianos partidarios y adversarios del pacto patrocinado por Damasco, que reduce justamente los poderes y privilegios de esa comunidad confesional, hoy día minoritaria.

Las fuerzas libanesas, principal milicia cristiana de Líbano, son obviamente favorables al proyecto de paz que su jefe suscribió en la capital siria, aunque una minoría en su seno se resiste a aceptarlo. Todos los demás movimientos o personalidades cristianas, empezando por el jefe del Estado son, por lo menos, reticentes o a veces abiertamente opuestos a un texto que merma sus prerrogativas.

Ambos tiroteos de anteayer en la autovía han sido interpretados como ajustes de cuentas entre ambos bandos cristianos, aunque no está claro que los atacantes del convoy presidencial quisiesen en realidad asesinar a Gemayel, sino formularle simplemente una advertencia en vísperas de su desplazamiento a Damasco para que se deje convencer por los argumentos de su anfitrión y dé su visto bueno al acuerdo.

Siguiendo los pasos de Amín Gemayel, otros dirigentes cristianos, empezando por el ex jefe de Estado Suleimán Frangie, tienen también previsto visitar en los próximos días la capital siria, donde sus interlocutores se esforzarán por obtener su adhesión a sus planes para Líbano.

Al sur de Beirut se reactivó también en Nochevieja el frente de Farfalus, donde la milicia proisraelí del Ejército del Sur de Líbano (ESL), acaudillada por el general Antoine Lahd, libró unos combates de una violencia inusitada, en los que fueron utilizados carros de combate y artillería pesada contra los palestinos y libaneses nasseristas que defienden los accesos a la ciudad de Sidón, sobre la que se abatió un centenar de proyectiles.

Lahd rechaza, junto con Tel Aviv, el pacto concluido el sábado, que consagra el papel de Siria, principal adversario de Israel en Líbano, que ha sido también criticado por el régimen de Teherán, capital en teoría aliada de Damasco. El presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento iraní, Ahmed Azizi, lo describió como "abocado al fracaso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 01 de enero de 1986.

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