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Crítica:'JAZZ'
Crítica

Todos sabemos cantar

Dicen que los buenos cantantes no cantan sólo con la voz, sino con todo el cuerpo. Bobby McFerrin usa la voz y el cuerpo para cantar, acompanarse y hacer percusión.Aprovecha también sus posiciones y movimientos, el suelo, el escenario, el micrófono y la distancia a la que se coloca de él, los ruidos que le llegan del público y, en breves momentos, la botella de agua mineral que saca para refrescar la garganta entre interpretación e interpretación.

Creatividad portentosa

Bobby McFerrin

Colegio mayor San Juan Evangelista. Madrid, 30 de octubre de 1985.

Tiene una creatividad portentosa y un enorme instinto para sacar partido musical de cualquier situación; tiene el swing también en la voz y en el cuerpo, y lo va contagiando por todas partes.Bobby McFerrin es un cantante de jazz y lo demuestra interpretando a Thelonious Monk y Charlie Parker. Pero a veces su repertorio se va por otros caminos, y entonces,no sólo canta, sino que además consigue que todos cantemos el Bo Diddley -que no es precisamente el ritmo más fácil-el From me to you, de John Lennon y Paul McCartney, el coral Jesús es mi alegría, de Juan Sebastián Bach, y hasta una versión del Tico, tico, que tampoco es que resulte pieza sencilla.

Y en esos momentos es cuando los espectadores disfrutamos más, porque es cuando nos damos cuenta de que todos sabemos cantar.

"Soy mi propio walkman", dice Bobby McFerrin. Y es verdad. Bobby McFerrin es capaz de entrecruzar cuatro melodías simultáneas, hacer octavas y décimas paralelas con la voz, y hasta culminar un tema con el estruendo típico de una actuación heavy. Pero lo importante no es eso, sino lo que al final comentaba un aficionado perplejo: "De él me lo esperaba, pero nunca me pude imaginar que yo cantara tan bien".

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