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FILBo 2026
Crítica

‘Colombia Global’

Las valoraciones y recomendaciones del libro son notablemente realistas y pragmáticas. Abogan por que Colombia desempeñe un papel más vigoroso en la configuración de los asuntos regionales, hemisféricos y globales

Yamandú Orsi, Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro y Luiz Inácio Lula da Silva, en Barcelona, el 18 de abril.GOBIERNO DE BRASIL

El próximo Gobierno de Colombia, que asumirá el cargo el 7 de agosto, deberá hacer frente a una serie de retos formidables. Si bien algunos de ellos son comunes a otros países latinoamericanos, otros —como un grave desequilibrio fiscal, una producción récord de cocaína y una situación de seguridad muy deteriorada— son más propios de Colombia.

En este contexto, podría resultar tentador centrarse en los problemas internos y relegar la política exterior a un segundo plano. Colombia Global (Planeta) sirve como un correctivo a ese tipo de pensamiento. Argumenta de forma convincente por qué eso sería un grave error. De hecho, esta publicación, que llega en el momento justo, comienza con un diagnóstico sólido y aleccionador de la situación nacional, combinado con un llamamiento urgente a centrarse en lo que denomina la «pentacrisis», que abarca salud, energía, seguridad, política fiscal y relaciones internacionales.

A los autores principales del volumen, el exministro de Asuntos Exteriores de Colombia Guillermo Fernández de Soto y el experimentado diplomático, agudo analista y autor del aclamado América Latina: La visión de sus líderes (Planeta, 2024), Andrés Rugeles, se suman los colaboradores más jóvenes y especialistas en política exterior Tatiana Dangond A. y Mario Carvajal Cabal.

Su análisis exhaustivo y sus propuestas políticas se inscriben en el marco general de la consecución de los objetivos de una mayor seguridad y desarrollo. Para abordar con éxito la agenda nacional es necesario perseguir un conjunto de prioridades coherentes en materia de política exterior, basadas en una serie de principios fundamentales. Entre dichos principios se incluyen la defensa de la democracia, el derecho internacional y un multilateralismo renovado.

Las valoraciones y recomendaciones del libro son notablemente realistas y pragmáticas. Abogan por que Colombia desempeñe un papel más vigoroso en la configuración de los asuntos regionales, hemisféricos y globales. El país cuenta con activos y recursos considerables que, empleados con acierto, lo situarían en una posición más sólida para llevar a cabo una política exterior más acorde con intereses nacionales.

Como señalan los autores, Colombia tiene “un capital valioso que aportar en talento humano, recursos naturales, materias primas, cambio climático, energías limpias y seguridad alimentaria. En pocas palabras, el país posee lo que otras naciones y bloques necesitan y anhelan para competir eficazmente en el marco de la triple transición verde, digital y energética”.

Al mismo tiempo, Colombia Global reconoce los numerosos obstáculos que se interponen en el camino hacia la consecución de los ambiciosos objetivos que plantea. El entorno internacional es, al fin y al cabo, “frágil, polarizado y fragmentado”. Además, varias de las tendencias globales analizadas —la expansión de la delincuencia organizada transnacional, el profundo debilitamiento de las instituciones multilaterales, las democracias en peligro y las crecientes desigualdades— son motivo de preocupación.

Sin embargo, hay que reconocer que los autores van más allá del diagnóstico y las recomendaciones. Ofrecen una orientación constructiva y establecen los pasos que deben darse para abordar y superar los obstáculos. Las diversas hojas de ruta que contiene este magnífico volumen se refieren a cómo Colombia puede mejorar las relaciones bilaterales con países de todo el mundo y reforzar su participación en organizaciones multilaterales regionales y globales.

El libro dedica una atención prioritaria al mantenimiento de relaciones productivas con Estados Unidos, llegando incluso a proponer un Plan Colombia 2.0 para ayudar a abordar la grave crisis de seguridad de Colombia y otros problemas relacionados en los países vecinos. Para Colombia, la situación en Venezuela, tanto a corto como a largo plazo, reviste una importancia crítica. El libro es inequívoco sobre la necesidad de una transición democrática y un eventual esfuerzo colectivo de reconstrucción.

Nadie discute que, dado el actual entorno mundial, la integración regional es más crucial que nunca. Los avances en este frente han sido decepcionantes. Colombia Global propone excelentes ideas sobre cómo reformar y revitalizar diversos organismos regionales y hemisféricos, entre ellos la Organización de los Estados Americanos (fundada en Bogotá en 1948) y la Cumbre de las Américas. El próximo Gobierno colombiano haría bien en seguir sus consejos.

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