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El precio del gasóleo de los automóviles se acercará al de la gasolina a partir de enero

El precio de venta del gasóleo de automoción se acercará al de las gasolinas a partir del ingreso de España en la Comunidad Económica Europea (CEE) el próximo primero de enero,al aplicar el Gobierno una nueva política riscal sobre los productos derivados del petróleo. Por otro lado, los impuestos que gravan el consumo de los carburantes -gasolinas, fuel y gasóleo- aumentaron un 26% en el ejercicio de 1984, según informó ayer la Delegación del Gobierno en la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos (Campsa).

El Gobierno se muestra bastante reacio a bajar el precio de las gasolinas, pese a la tendencia descedente de dos de las variables que lo configuran, es decir, la cotización del dólar y el coste de los crudos. Una de las razones de esta reticencia es el cambio que el proyecto de ley de impuestos especiales, en trámite en el Senado en estos momentos, introducirá en la fiscalidad de los productos derivados del petróleo. Una enmienda que se presentará a este proyecto prevé la desaparición del gasóleo B y el estable cimiento de un sistema de subvenciones directas a agricultores y pescadores.Asimismo, fuentes de la Administración señalan que el Gobierno se verá obligado, en cumplimiento de la política energética de la Comunidad, a acercar el precio del gasóleo de automoción al de las gasolinas.

Ceferino Argüello, delegado del Gobierno en Campsa, manifestó ayer, al presentar la memoria del organismo correspondiente a 1984, que los ingresos del Estado por fiscalidad y renta de, petróleo alcanzaron los 430.293 millones (aproximadamente; un tercio de los de la renta de las personas fisicas) en ese año, que comparados con los 343.205 millones de 1983 representaron un incremento del 26%. Los ingresos corresponden a 62.775 millones en concepto de renta de petróleo (beneficio del monopolio) y a 367.518 millones de impuestos especiales. Pese a este significativo aumento de la fiscalidad sobre los productos derivados del petróleo y la baja de los precios de los crudos y del dólar, el delegado del Gobierno descartó cualquier reducción en el precio de venta al público de las gasolinas, argumentando que las necesidades de cobertura del déficit requieren todos los ingresos posibles. Sin aportar datos muy concretos ni fiables respecto al desfase entre el precio medio de importación de crudos y cotización media del dólar, Ceferino Argüello puso en duda que la caída de los precios del petróleo y de la divisa norteamericana hayan recompensado al Estado en el nivel de ingresos fiscales.

Para mejorar el servicio de Campsa y evitar el fraude, la delegación del Gobierno se ha anticipado al ingreso en la CEE y ha redoblado su vigilancia en los puntos de venta. Los de Hacienda, vía Campsa, piensan incrementar el volumen de las sanciones a los gasolineros al acomodarlas al importe del, fraude. Según Argüello, de los 36 millones en multas impuestas en 1984 se puede pasar a otras cantidades mucho más significativas en los próximos ejercicios.

La justificación del. incremento de las tarifas de distribución de Campsa en un porcentaje que lo acerca al 30%. no ofreció mucho margen a su comprensión, teniendo en cuenta que los costes por este concepto se espera que ronden el nivel de la inflación, es decir, no más del 10%. Las modificaciones introducidas en la compañía gestora del monopolio y la necesidad de mantener sus beneficios e ínv ersíones, fueron el argumento manejado para este incremento, que pesará sobre los automovilistas y otros consumidores de carburantes. Argüello señaló que la financiación de las inversiones de Campsa recaerán ahora sobre los consumidores de productos petrolíferos y no sobre el conjunto de contribuyentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 1985

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