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El debate catalán sobre asistencia sanitaria acaba entre hondos desacuerdos

El debate del Parlamento catalán sobre la asistencia sanitaria concluyó ayer con la presentación y rechazo de una reprobación socialista contra la política del conseller de Sanidad, Josep Laporte. El PSC-PSOE le acusó de haber provocado con su mala gestión un déficit económico que ha colocado al borde del colapso al sector sanitario catalán, pero la moción no prosperó merced a los votos de CiU -que tiene la mayoría absoluta en la Cámara-, Esquerra Republicana y Coalición Popular.

Se aprobó, en cambio, una proposición transaccional de CiU y Coalición Popular que apoya la gestión de Laporte y expresa la preocupación del Parlamento por las dificultades financieras del sector. El Parlamento insta al Gobierno central para que resuelva el problema de la financiación, y apoya las gestiones de la Generalitat para conseguir que la ley General de Sanidad no recorte las competencias autonómicas en materia sanitaria.La propuesta de reprobación, que no estaba prevista al iniciarse el debate, imposibilita de momento el establecimiento de un pacto político entre socialistas y miembros de Convergéncia para resolver con vistas al futuro la financiación de la sanidad en Cataluña y su reordenación, a pesar de que ambas formaciones se han mostrado reiteradamente interesadas en hacerlo. El portavoz del PSC-PSOE, Lluís Armet, condicionó ese pacto, el día antes de iniciarse el debate, a que la Generalitat revelase exactamente la cuantía del déficit existente y asumiera su responsabilidad. Pero Laporte ha mantenido un tono sumamente beligerante contra el Gobierno socialista durante todo el debate, y, lejos de admitir responsabilidad alguna en la gestación del déficit, lo atribuyó a un ahogo financiero realizado por la Administración central.

El debate se desarrolló por cauces de creciente tensión y alcanzó momentos de acritud, especialmente en las respuestas del conseller de Sanidad al diputado comunista Ramón Espasa -que estuvo al frente del departamento en la etapa de Josep Tarradellas- y en algunos intercambios de críticas con Lluís Armet.

Tras el debate no ha quedado clarificada ninguna de las cuestiones que lo provocaron. Laporte sólo reveló el déficit estrictamente contable del departamento -27.000 millones de pesetas-, pero tanto Espasa como Armet pusieron en duda la cifra. Además, no facilitó la cuantía del déficit transferido a los hospitales concertados, que fuentes socialistas calculan en unos 30.000 millones más. Según Armet, este déficit trasferido es, a su vez, traspasado a la Administración central por el sistema de no pagar los impuestos a Hacienda ni la cuota patronal de la Seguridad Social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de octubre de 1985

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