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Una nueva era de la física macromolecular

El profesor Paul J. Flory, premio Nobel de Química en 1974, falleció el pasado día 10, a los 75 años de edad. La gran labor realizada por Flory en el campo de la ciencia básica de los polímeros sintéticos ha contribuido, sin duda alguna, a clarificar y a consolidar nuestro conocimiento sobre el comportamiento físico de estos nuevos materiales constituidos por grandes cadenas moleculares.El profesor Flory nació en 1910 en Starling, Illinois (Estados Unidos) y se doctoró en 1934 en la universidad de Ohio. La primera etapa de su actividad científica la desarrolló en centros de investigación de la industria americana (Dupont, Esso, Good Year). Allí llevó a cabo gran parte de sus estudios fundamentales sobre la química-física de poliamidas y fibras sintéticas. En 1948, el ya entonces famoso premio Nobel Peter Debye le invitó a un cursillo en la universidad de Cornell sobre química macromolecular; la impresión que causó fue tal que al año siguiente fue nombrado catedrático de dicha universidad, donde permaneció hasta 1957. Posteriormente asumió la dirección del internacionalmente reconocido Mellon Institute, de Pittsburgh, centro dedicado a la investigación básica de polímeros. Finalmente se incorporó a la universidad de Stanford, donde permaneció hasta el momento actual como profesor emérito. Poco antes de su jubilación participó en el 23º Simposio Internacional sobre Macromoléculas (IUPAC), celebrado en Madrid en septiembre de 1974. Este mismo año recibió el premio Nobel por sus contribuciones fundamentales durante cuatro décadas en este campo de la ciencia. El profesor Flory fue el primer científico galardonado con el premio de Física de Altos Polímeros de la Sociedad de Física Americana en 1962.

La polimerización

Su vasta labor ha quedado plasmada en centenares de publicaciones. Los primeros trabajos de Flory versaron sobre el estudio de los mecanismos de polimerización y caracterización de estos materiales. Realizó contribuciones decisivas en el entendimiento del caucho y termodinámica de disoluciones. Encontró que la descripción de disoluciones poliméricas se podía simplificar a una temperatura determinada (temperatura 0 de Flory), en la cual los ovillos macromoleculares se comportan análogamente a las moléculas de un gas ideal. Este descubrimiento fue fundamental para la interpretación de muchas características de polímeros sintéticos y biológicos y condujo a Flory a una amplia actividad investigadora sobre la relación entre detalles moleculares microscópicos y las propiedades macroscópicas de estos materiales. Sus dos obras más conocidaas son Principios de la química de polímeros, publicado en 1953, tratamiento ya clásico en este campo, y el libro que refleja sus contribuciones más recientes, titulado Mecánica estadística de cadenas moleculares. En este último, publicado en 1969, se encuentran descritos los nuevos métodos de la termodinámica estadística que ha desarrollado para estudiar las propiedades físicas y describir la configuración de macromoléculas.

La constante actitud polémica que mantuvo a lo largo de toda su vida alimentó los foros científicos internacionales con un sinfín de discusiones altamente beneficiosas para el desarrollo científico. Su pase a la jubilación no le alejó de la actividad investigadora; muy al contrario, siguió desarrollando una gran labor de investigación reflejada en cerca de un centenar de publicaciones en temas de gran actualidad, tales como Teoría molecular de cristales líquidos, Conformación de macromoléculas en fase condensada, Teoría de elasticidad de redes tridimensionales o Estructura de sistemas biológicos. Los resultados obtenidos recientemente sobre la naturaleza del plegado molecular, utilizando las modernas técnicas de dispersión de neutrones, reavivaron una vieja controversia con el profesor Keller (Bristol, Reino Unido), dando una prueba más de su espíritu inquieto y combativo.

Si bien la muerte de Paul Flory nos priva de una de las mejores mentes científicas en este campo, su labor está contribuyendo a señalar algunos de los caminos a seguir hacia la conquista de los nuevos materiales del futuro. Entramos en una nueva era, la de las macromoléculas, en la que un gran número de necesidades de la humanidad están siendo cubiertas gracias al uso de materiales poliméricos.

Francisco J. Baltá-Calleja y Javier Martínez de Salazar son miembros del Instituto de Estructura de la Materia, del CSIC.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 18 de septiembre de 1985.

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