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Reportaje:Vivir entre el ruido y la contaminación

La 'llave' del sur de Madrid

Atravesado por la línea de ferrocarril que conecta Atocha con Príncipe Pío, con dos estaciones de mercancías (Peñuelas y paseo Imperial), el distrito de Arganzuela, con 122.000 vecinos, tiene que soportar, además el tráfico diario de los autobuses de la Estación Sur, en la calle de Palos de Moguer-, la contaminación de las industrias que aún quedan entre las viviendas y las molestias derivadas de la proximidad, del río Manzanares y de la M-30, cinturón vial que rodea Madrid. Los vecinos esperan que las obras previstas en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid se lleven a cabo cuanto antes y consigan renovar el aspecto del distrito.

La ronda de Toledo, el paseo de las Acacias, la ronda de Segovia, el paseo de Embajadores... eran las zonas que utilizaban para sus correrías Manuel y Vidal, protagonistas de La busca, de Pío Baroja, que supo retratar con singular realismo "el espectáculo de miseria y sordidez de los barrios próximos al Manzanares". En 1898, Arganzuela era un barrio más del distrito de La Latina, en la periferia de Madrid.Casi un siglo después, el entorno ha cambiado sustancialmente. Primero fueron las industrias, y después las viviendas las que crecieron a un ritmo acelerado. Pero quedó el ferrocarril, esa telaraña de vía férrea que enlazaba las estaciones de Atocha, Delicias, Peñuelas y paseo Imperial y que sirvió para bautizar el barrio como la llave del sur de Madrid. En 1954 Arganzuela alcanza el rango de distrito, anexionado al de Villaverde, mientras Madrid salta la frontera natural del Manzanares. De esta forma, lo que en su día fue un barrio periférico queda convertido en un enclave urbano que carece de instalaciones básicas como centros docentes o sanitarios, así como de otro tipo de servicios.

En los próximos años Arganzuela se va a ver afectada por la operación urbanística prevista dentro del Plan General de Madrid y por el Plan de Cercanías Ferroviarias. Con la puesta en marcha de ambos planes desaparecen las estaciones de Peñuelas y del paseo Imperial (dejando paso a zonas verdes y a un polideportivo, respectivamente), aunque permanece la vía férrea, que servirá para trenes de cercanías, con estación final en Atocha. También está previsto el traslado de la Estación Sur de autobuses al último tramo de la calle de Méndez Álvaro, cerca de la M-30. Las mejoras en el río Manzanares ya se han dejado notar con las directrices del Plan de Saneamiento Integral; los márgenes han sido acondicionados y la contaminación de sus aguas es sustancialmente menor gracias a la puesta en marcha de las depuradoras. Por lo que respecta a la M-30, se están realizando las obras para acabar el nudo sur, destinado a descongestionar el tráfico por las calles céntricas que recorren el distrito.

La rehabilitación de los edificios de los antiguos mercados centrales y del matadero municipal, que ahora alberga las dependencias de la Junta Municipal, la reordenación del tráfico en la glorieta de Pirámides o la conversión del puente de Toledo en un museo al aire libre son otras de las reformas previstas. La terminación de las obras en la glorieta de Carlos V, el parque lineal del Manzanares o la construcción del planetario y el Museo de la Ciencia en los terrenos dé la antigua estación de Delicias figuran también entre los proyectos más ambiciosos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de agosto de 1985