Artificieros de la polícia hacen estallar dos bombas trampa en un barrio de San Sebastián

Dos bombas trampa destinadas presumiblemente a los artíficieros de la Policía Nacional estallaron en la madrugada de ayer en el barrio donostiarra de Trintxerpe, con un intervalo de dos horas y media y exactamente, en el mismo lugar, destrozando varios vehículos particulares y provocando leves lesiones a dos funcionarios policiales. Una de las bombas fue manipulada manualmente por un vecino de Trintxerpe, minutos antes de que explotara, a la 1.15 horas en el recinto portuario, entre las empresas Lasa y Azkarreta.El segundo artefacto , mucho más potente que el anterior, se encontraba en el interior de un coche robado por dos encapuchados en el barrio de Alza a medianoche y fue explosionado mediante un cebo por los artificieros de la Policía Nacional.

Minutos antes de la madrugada, un comunicante que dijo pertenecer a ETA Militar, telefoneó al servicio de Asistencia en Carretera (DYA) para indicar que habían abandonado una bomba debajo de un coche Ford Fiesta gris metálico aparcado en el recinto del puerto de Trintxerpe y que el artefacto debía haber hecho explosión con anterioridad. Tras informar a la policía, una dotación de la DYA se trasladó al lugar y observó que un individuo se disponía a poner en marcha el vehículo descrito por el comunicante de ETA militar.

El propietario del coche ignoró deliberadamente las reiteradas advertencias de los miembros de la DYA y se alejó en su vehículo unos metros hasta observar a través del espejo retrovisor la presencia de una caja metálica abandonada en el lugar en el que había permanecido estacionado el coche. A continuación, el propietario del Ford Fiesta matrícula 5115J-SS recogió la caja metalica ante el pasmo de los testigos, la sacudió entre sus manos, la abrió y comprobó que en su interior había efectivamente cables, pilas y una sustancia viscosa.

Poco después acudieron los artificieros policiales que despejaron la zona y colocaron en el artefacto un cebo que no hizo estallar el explosivo. Cuando los artificieros volvían sobre sus pasos para indagar por qué no se había producido la explosión, la bomba estalló haciendo saltar las alarmas de los comercios de la zona. Pero sin causar daños físicos.

A esa hora una pareja de jóvenes permanecía atada a un árbol en el barrio de Alza. Dos encapuchados armados les abordaron a medianoche cuando se encontraban en el interior del Seat 127 rojo 4411G-MA y les abandonaron en el monte tras ordenarles que no dieran parte a la policía hasta pasadas dos horas.

Ese vehículo fue estacionado posteriormente con una bomba en su interior exactamente en el mismo lugar en que se produjo la explosión de la primera bomba. La policía recibió una llamada informándola de la existencia de otro coche bomba.

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