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Quién teme a las fiambreras

Los datos de que dispone la Generalitat valenciana, en cuanto a afluencia de turistas, están referidos a plazas hoteleras y utilización de medios de transporte colectivos. En este sentido, parece claro que la campaña de las fiambreras rellenas de explosivos desencadenada por ETAm no ha tenido influencia apreciable.Respecto a los turistas británicos, parece claro que, además de la desfavorable paridad entre la peseta y la libra, su retraimiento está directamente relacionado con la subida de precios hoteleros en nuestras costa.

No obstante, en estos momentos se desconoce hasta qué punto puede haber hecho mella en el turista que utiliza su vehículo particular y no pernocta en hoteles o apartamentos controlados.

La idea más extendida es que tampoco este tipo de turismo se ha visto retraído por los artefactos de la organización independentista vasca.

En cualquier caso, puede estar en relación directa con el tratamiento dado por los medios informativos de cada país extranjero a la campaña de ETA. Así, mientras en la República Federal de Alemania ha sido muy débil, en Suecia se informó muy intensamente de ello a propósito del reciente viaje que realizó el presidente Felipe González.

Por lo demás, la repulsa a los artefactos en las playas ha sido unánime en medios políticos valencianos. Incluso el independentista Partit Socialista d'Alliberament dels Països Catalans (PSAN) se ha pronunciado en contra, no por discrepar de los objetivos finales de la lucha de ETA, sino por entender que es una práctica insolidaria el trasladarla a otros territorios.

En las publicaciones que edita este grupo se ha llegado a formular la pregunta de qué pensarían los independentistas vascos si los catalanes de Terra Lliure se dedicasen a poner bombas, por ejemplo, en Navarra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de julio de 1985