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La excursión mediterránea de ETA Militar

Las costas valencianas recogen aproximadamente un 19% del turismo extranjero que visita nuestro país y un 24% del turismo interior, por lo que son una zona de vital importancia para esta actividad económica. En el presente año se observa una considerable caída del turismo extranjero, especialmente por lo que respecta al británico, que es tradicionalmente el más importante. Por contra, y aun sin cifras definitivas, el número de visitantes españoles aumenta. Lo que en cualquier caso, parece seguro es que ninguno de estos fenómenos está relacionado con la campaña de colocación de artefactos explosivos en las playas desatada desde la primavera por ETA Militar.

Hasta la fecha han sido 20 en total los artefactos que han hecho explosión o fueron localizados y desactivados. Siempre estaban colocados en diferentes lugares de las provincias de Valencia o Alicante. El tipo de explosivo, la forma de colocación, los daños causados al estallar y la forma de reivindicarlos ha sido siempre parecida.Se trata de pequeñas cantidades de Goma 2, en el interior de fiambreras de plástico, con un folleto en francés y envueltas en papel de regalo. Aunque a veces han sido colocadas en otros lugares, la norma general es la propia arena de la playa y la profundidad a la que se encontraban, de un metro, aproximadamente.

La utilización de fiambreras de material plástico no obedece a un caprichoso deseo de poner una peculiar firma en los explosivos, sino a que de esta forma son más difíciles de localizar. La policía suele buscar los artefactos con un detector de metales y éstos, que llevan sólo una mínima parte de este material en el temporizador, están así especialmente camuflados.

Los artefactos no han pasado, en el peor de los casos, de daños materiales de escasa consideración. Y cuando han estallado en la arena se han limitado a producir pequeños cráteres. Sólo podrían haber causado lesiones leves a las personas en el caso de que se encontrase alguien exactamente sobre el lugar de la explosión.

Las medidas policiales tomadas en relación con la campaña de ETA que, según la organización terrorista, perseguía deteriorar los intereses turísticos españoles, no han sido excesivamente diferentes de otras operaciones especiales de verano. Junto al habitual incremento de los efectivos policiales, se están empleando nuevos métodos en la detección de explosivos.

Menos británicos

"Los años de 1983 y 1984 fueron turísticamente excelentes", indica una fuente de la Dirección General de Turismo de la Generalitat valenciana, "y ya en enero dijimos que éste sería bueno pero no excelente". Añade que los dos años pasados fueron así debido a una mayor afluencia de extranjeros.Parece que es la crisis económica lo que origina el descenso del número de españoles que desde el centro se desplazan a la periferia en viajes de turismo. Por razones aún no muy claras, en 1985 este movimiento se ha reactivado.

Alicante es, de las tres provincias valencianas, de las tres, la estrella en materia turística y también la de mayor porcentaje de visitantes foráneos. De las 58.000 plazas hoteleras que hay en toda la comunidad autónoma, 43.000 corresponden a la provincia de Alicante. Y de ellas 28.000 están situadas en ese gran centro que es Benidorm.

1984 la Generalitat valenciana registró más de 12.300.000 pernoctaciones hoteleras en su territorio, de las que nueve millones y medio correspondieron a Alicante, un millón y medio a Valencia y el resto a Castellón. De entre las correspondientes a Alicante, el 60% fueron de ciudadanos británicos. "Es casi", precisa, "un solo mercado; a pesar de que la provincia de Alicante es la zona del País Valenciano donde hay más presencia de otros mercados, como, por este orden, los turistas procedentes del Benelux, República Federal de Alemania, Italia y países nórdicos".

La localidad de Benidorm fue en 1984 el primer destino del vuelo charter británico en el mundo -incluidos los tan próximos y habituales como París- y un 78% de su ocupación hotelera correspondió a británicos.

La Generalitat valenciana comenzó a tener conciencia de que disminuiría la afluencia de turistas procedentes del Reino Unido desde final del pasado año, debido a la caída que ya se observaba en las reservas de los operadores turísticos de aquel país.

Entre las causas que se barajan como origen del fenómeno figuran básicamente las económicas internas del Reino Unido, como la larga huelga de los mineros y las informaciones sobre la inseguridad ciudadana en España. Pero la principal de todas, a juicio de los responsables de Turismo de la Generalitat, ha sido la desfavorable paridad entre la libra y la peseta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de julio de 1985

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