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Arriba, todos iguales

La primera mujer cosmonauta de la historia lamenta que el reflejo azul que tiene en el pelo no se deba a un polvo de estrellas que se le hubiera quedado desde aquel histórico viaje al espacio. "La naturaleza es una artista tan extraordinaria que me pintó este polvo azul con el paso de los años. Son huellas de la vida y no de mi visita al cosmos, pero me gusta, y creo que a partir de ahora voy a decir que sí, que es polvo de estrellas.A finales de 1961, Valentina Tereshkova se dirigió al Centro de Preparación de las Investigaciones del Espacio Cósmico, y la invitaron a ir a Moscú. "Tras intensos controles y exámenes médicos, entré en el destacamento de los cosmonautas, donde nos preparamos varias mujeres, aunque la suerte me tocó a mí y me sentí muy feliz por ello. La preparación para hombres y mujeres era la misma, porque las condiciones de trabajo en el cosmos son iguales para ambos. Cumplí el programa de investigaciones cósmicas que me tocó y, aunque tenía que haber estado un día de vuelo, cuando me preguntaron desde la Tierra cómo me sentía y dije. que muy bien, me dijeron que continuara la misión con mi colega Valeri Bikovsky, que volaba en otra nave".

Allí descubrió el auténtico color del cielo -"negro y lleno, llenísimo de estrellas- y experimentó sus primeras sensaciones en el espacio. "En la Tierra, antes de subir, se hacen preparativos muy concienzudos y se crean condiciones similares a las existentes allá arriba de ingravidez y sobrecarga. No quiero exagerar pero el vuelo cósmico es duro y difícil, porque el programa incluye experimentos útiles para vanos campos de la ciencia. Para ser cosmonauta hay que ser aviador y saber manejar el aparato; ingeniero, por si se produce alguna avería; médico, por si surge alguna urgencia; geólogo y astrónomo.

Aquí en la tierra ocupa su tiempo libre escuchando música popular rusa. "Soy muy aficionada a la música popular rusa, porque es muy alegre y vivaz y por haber nacido allí. Quiero a mi Rusia, y no podría vivir sin ver cada día sus vastos campos. También me gustan Tchaikovski, Beethoven y Chopin, el ballet e ir a exposiciones".

También es una buena amante y conocedora de la literatura música folclórica española. "Tengo una muy buena fonoteca de discos españoles. Desde mi infancia he llevado en el corazón un sentimiento muy especial hacia ese pueblo. Me gusta Pío Baroja, y García Lorca es mi poeta preferido. Me gusta la literatura clásica y la poesía española".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de julio de 1985