Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Oreja destaca la idea de la 'Europa de los ciudadanos'

Santiago de Compostela

La exaltación de una Europa de los ciudadanos que supere la idea de una simple coalición de naciones, sirvió de línea temática común a los discursos pronunciados ayer en Santiago durante los actos de entrega del premio Europa 1985, que la comisión de poderes locales del Parlamento Europeo concedió el pasado mes de marzo a la ciudad en reconocimiento de su importante contribución al proceso de unificación del continente. Marcelino Oreja, secretario general del Consejo de Europa, presidió la amplia delegación de diputados de su asamblea parlamentaria asistente, y en su discurso insistió en la idea de la Europa de los ciudadanos.

Concedido por primera vez a una ciudad española, el premio, consistente en una medalla, un pergamino y una asignación de 30.000 francos franceses (unas 500.000 pesetas), fue entregado al alcalde de Santiago, Xerardo Estévez, por la diputada holandesa Anne-Marie van der Werf, presidenta de la subcomisión de poderes locales encargada de elegir anualmente, desde 1955, la ciudad o ciudades a las que se otorga la distinción.

El objetivo del premio es distinguir a las ciudades que se hayan destacado de modo singular por sus aportaciones a la cooperación europea y tiene, en consecuencia, un marcado carácter simbólico. La organización de los Encuentros Europeos en el camino de Santiago, manifestación cultural que este año alcanza su segunda edición, ha sido el factor determinante de la elección de Compostela, según el texto del acuerdo de concesión del premio Europa 1985.

Oreja describió en su discurso a Europa como "un conjunto de personas y una inmensa comunidad de pueblos", antes que una agrupación de naciones. La misma idea fue retomada en su Parlamento por el presidente de la comisión de ordenación del territorio y poderes locales, Louis Jung.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de julio de 1985