Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Atenas ha sido proclamada capital cultural de Europa para 1985

Europa, para los griegos de hoy, es marca registrada por sus ancestros, y nadie tiene derecho a contestarles su europeísmo. Que el resto del Viejo Continente no se les parezca no quiere decir nada para ellos. "Europa es Grecia por antonomasia", sentenciaba Nearjus Periclis, consejero de Papandreu. A Atenas vino en peregrinación hace cinco años el entonces presidente francés, Giscard d'Estaing, para meter a Grecia de cabeza en la Europa comunitaria, "la Europa del pepino y la patata", como suelen llamarla los funcionarios del Ministerio de Cultura griego. Ayer, por la ladera de la Acrópolis trepaba, humilde, su sucesor socialista, Mitterrand, en la ceremonia de la proclamación de Atenas como capital cultural de Europa para 1985.

Opinan los griegos que si la Hélade se ha orientalizado, Europa se ha atlantizado culturalmente. "Iniciamos una cruzada para que Europa deje de ser consumidora de bienes culturales ultramarinos y se convierta en exportadora. Por ejemplo, no queremos celebrar el centenario del cine (1995) con la proclamación de su defunción artística", opina Mihail Kutuzis, adjunto a Melina Mercouri, actriz y ministra de Cultura, que promovió la idea de otorgarle todos los años a una capital europea el mando cultural de Europa, junto con su colega francés, Jack Lang.En la Comunidad no están demasiado satisfechos con el carácter de excesiva utilización nacional que Grecia ha hecho de este primer ensayo de capitalidad cultural europea. En el futuro comentan medios diplomáticos comunitarios, se tratará más de que el país en cuestión (Italia, el año que viene) muestre su aporte activo a la cultura europea con obras palpables y modernas. Esta primera vez, en cambio, vienen a Atenas casas de ópera, compañías de teatro, ballets y sinfónicas. Grecia tiene mucho menos que ofrecer hoy culturalmente que, por ejemplo, Italia, por Florencia, o París el año 1989, cuando la Ciudad Luz sea proclamada capital de Europa.

Pero no todos estaban ayer a favor de la fiesta de Atenas. Mikis Teodorakis, el gran compositor, diputado de ese partido comunista griego prosoviético al que vota el 10% de la población, se niega a comentar el acontecimiento. Desprecia una fiesta que entiende como maniobra comunitaria para repetir el rapto de Europa no ya a cargo de un dios disfrazado de toro, sino de un banquero vestido de dios.

También le huye a la Prensa en esta ocasión el premio Nobel Odiseos Elitis, peculiar personaje del barrio de Kolonaki que se hizo llamar Elitis para no oler al jabón de su apellido originario, Alepudelis, de una gran familia griega de fabricantes de detergentes.

La poesía y la música son los terrenos más válidos del arte en la Grecia actual. Richos, Elitis y Seferis son sus bardos más extensos, los dos últimos bendecidos por el Premio Nobel y el primero cantado en toda Grecia. La música cuenta con Manos Jachidakis y con Mikis Teodorakis. La pintura, como la de gran parte de la península balcánica, estuvo durante decenios guiada por el academicismo vienés. Tras haber roto con esa tradición Barzenis, el pintor más conocido hoy en Europa es Yanis Charujis, catapultado a la meca francesa hace cuatro decenios por el coleccionista griego de fama mundial Alejandro Yolas. Despunta ahora un valor joven, Basilis Karakachanis.

España, un sueño

El griego intelectualizado de clase media es capaz de gastarse todo lo que tiene en viajar por Austria o Italia. España es para ellos algo lejano y muy querido, casi un sueño de emigrantes o marinos que tejen historias sobre míticos puertos como Barcelona, Cádiz o Vigo. En la macedónica ciudad de Salónica bastantes de los 2.000 judíos sefardíes, de origen español, quieren aprender castellano moderno, pero no encuentran quien les mande y costee un profesor. En Atenas, la comunidad hebrea-sefardí cuenta con 5.000 miembros y el Instituto de Cultura Hispánica Reina Sofía va a organizar este año cursos de ladino, el dialecto judeoespañol que sobrevive en los Balcanes.

La proclamación de Grecia como capital cultural de Europa tiene su continuación desde mañana en una reunión de ministros de Cultura europeos en Delfos para discutir el tema de las relaciones Este-Oeste en el plano cultural.

Cuando ayer lord Gowry, ministro de Artes del Reino Unido, subió a la Acrópolis, toda Grecia tenía los ojos puestos en él. Lord Gowry había situado los suyos en el Partenón, desnudo de esas estatuas que lord Elgin, embajador británico en Estambul, se llevó del friso de la Acrópolis a Londres hace más de siglo y medio. A pesar de las negativas de Margaret Thatcher, el Gobierno griego sigue reclamando su devolución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de junio de 1985