La boina española y Europa
En las últimas semanas, y en relación con los coros exultantes entonados ante la perspectiva de nuestro mendigado ingreso en Europa, hemos leído en varias publicaciones españolas frases como: "España se quita la boina", "Ya podemos enterrar la boina", "La España europea no es la de la boina", etcétera. Desde nuestra humilde condición de españoles que usamos boina en países de Europa en los que llueve y hace frío, no acabamos de comprender la saña boinófoba e incluso boinicida con la que se escribe contra esta prenda tan internacional. ¿Será, acaso, que tan ínclitas plumas desconocen el carácter cosmopolita de ese adminículo?No podemos creerlo, dada la extensa cultura y los dilatados viajes de esos ilustres comentaristas. Nuestras atroces dudas nos inducen a sospechar, por el contrario, que quizá se trate de una astuta campaña de insidias (¿será posible, ¡oh cielos!, que una vez más el oro de Moscú, disfrazado de seudocosmopolitismo judeomasónico, trate de crear tontos útiles?) en contra de una de las prendas más europeas que existen.
Pues, ¿cómo podrían tan eruditos personajes ignorar que la boina, en sus diversas formas, se utiliza en Francia, Bélgica, Italia, etcétera, países miembros de larga data de la CEE? ¿Ignorarían, quizá, tan cultivados señores que en su admirada Nueva York (en una de las bocas de cuyo metro un alto mandatario preferiría morir de un navajazo antes que vivir hasta avanzada edad en Moscú) se venden boinas hasta en la calle y se considera que dan un toque de distinción europea?
No, no es posible tanta ignorancia en las plumas de tan insignes intelectuales europeístas. Hemos, pues, de sospechar que se trata de una torpe conjura, disfrazada, con ignorados motivos. Y como portadores de boinas eternas, protestamos.- y tres firmas más. .
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