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Félix Candela, arquitecto: "Me hice famoso siendo contratista"

La Fundación Antonio Camuñas le entregó ayer un premio a su labor profesional

Félix Candela tiene el título de arquitecto, pero unos dicen que es más ingeniero que arquitecto; o más escultor que arquitecto. "Yo he sido contratista y me hice famoso en todo el mundo como contratista, lo cual chocaba mucho a la gente". Candela tiene 75 años y un largo exilio en México, donde desarrolló la mayor parte de su obra. La Fundación Antonio Camuñas le entregó anoche, en Madrid, su primer premio por su vida dedicada a la arquitectura, a la que Candela aportó una novedad importante: las estructuras laminares, que él mismo diseñaba y construía.

MadridFélix Candela, considerado como una de las personalidades más brillantes del mundo de la arquitectura española contemporánea, no se da a sí mismo la más mínima importancia. Produce cierto pasmo oírle decir: "En realidad he sido un contratista", o que si en España se le ha olvidado es más porque su obra "no está en candelero" que por el exilio en sí. En cuanto a sus estructuras laminares, considera: "No he inventado nada; he copiado de todo el mundo". La forma de explicar en qué consisten dichas estructuras resume todo un carácter; afable y sencillo. Candela coge una hoja de papel y la pone de canto sobre la mesa: "Ve, si pone la hoja de papel así, se cae; no aguanta nada. Pero si la dobla de una determinada manera, se mantiene. Si en vez de doblarla hace formas curvas, mejor. Se trata de aprovechar más la forma que la masa para conseguir la resistencia y la estabilidad".Pregunta. Dicen que es usted más ingeniero que arquitecto.

Respuesta. Sí, eso dicen, pero yo no tengo estudios formales de ingeniería. He estudiado por mi cuenta lo que he podido y después me he dedicado más bien a construir estructuras para hacer arquitectura con ellas. Nadie inventa nada y yo las hacía copiando lo que ya antes hicieron otros. Sí conseguí popularizar el uso de esas estructuras.

P. ¿Eso quiere decir que también las fabricó a bajo coste?

R. Sí. En México, donde más he trabajado, hemos hecho muchas fábricas, almacenes, naves industriales... Y eso tiene que ser competitivo, porque a nadie le interesaba el aspecto estético del asunto. Demostramos que era un procedimiento barato.

Exilio

Exiliado tras la guerra civil, Félix Candela se fue a México, donde al cabo del tiempo fundó con sus hermanos una empresa especializada en el diseño y construcción de sus estructuras laminares. En 1969, Candela abandonó México para ser profesor en la universidad de Illinois. Allí se jubiló 10 años después, y ahora vive entre Nueva York y Madrid, ciudad esta última donde nació, en 1910.P. A usted se le encargó el proyecto del estadio Bernabéu, que nunca llegó a realizarse.

R. Sí, fue en el año 1973. Un promotor americano, de Nueva York, había visto lo que pasaba cuando había partidos en el Bernabéu, que se atascaba todo Madrid de coches, y entonces se le ocurrió la idea de comprar el terreno donde está el estadio y que el Madrid, con ese dinero, hiciera un nuevo campo. La condición era que el solar actual pudiera convertirlo él en zona comercial. Hubo muchas protestas entonces. La gente quería que aquello se convirtiera en zona verde. El Real Madrid decidió no vender el estadio y todo el proyecto se vino abajo.

P. ¿De qué obra suya está usted realmente satisfecho?

R. De la iglesia de la Medalla Milagrosa, en México. Es una obra que me gusta bastante. Hice también el restaurante de Xochimilco y una de las últimas cosas que construí fue el Palacio de los Deportes de México, para las Olimpiadas, en 1968.

P. ¿Utilizó también para estas obras la estructura laminar?

R. No tanto, porque en grandes dimensiones, como es el caso del Palacio de los Deportes, las estructuras no son fácilmente aplicables. En este caso hice una estructura mixta, en la que los elementos preexistentes eran arcos metálicos y luego se rellenaban los huecos entre estos arcos con unas láminas, pero no hechas de hormigón armado, sino en tubo de aluminio, cubiertas de madera contrachapada y, al final, con lámina de cobre.

P. ¿Sigue abierta la fábrica que usted fundó?

R. No era fábrica, en realidad, sino empresa constructora. Yo me he dedicado siempre a ser contratista. Conseguí fama por todo el mundo siendo contratista, lo cual le chocaba mucho a la gente.

P. Sí, pero usted ha aportado cosas importantes a la arquitectura.

R. He dado instrumentos para hacer arquitectura.

P. ¿Que significa para usted Le Corbusier?

R. Nunca ha sido santo de mi devoción. Realmente, nunca le he considerado arquitecto. No fue el iniciador del movimiento moderno, sino el promotor. Tuvo la suficiente habilidad periodística para lanzarlo, pero en general la suya fue una influencia mala.

P. ¿Por qué?

R. Precisamente por su habilidad propagandística. Produjo una escuela interesante y algunos de sus seguidores, como José Luis Sert, han sido muy buenos arquitectos. Más que él. Lo mío con Le Corbusier es una cosa personal... Como he andado mucho por el mundo he conocido a muchos arquitectos. Me impresiona la gente que personalmente me parece interesante. Si no me gusta una persona, no me gusta su obra. Conocí a Mies van de Roe. También a Gropius. A Corbu nunca lo conocí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de marzo de 1985