Los ayuntamientos están abandonados a su suerte en el esfuerzo de rehabilitación de sus centros históricos

Conclusiones del encuentro celebrado en Valencia sobre los cascos antiguos

El esfuerzo de rehabilitación de los centros urbanos emprendido por algunos Ayuntamientos de capitales españolas necesita para tener éxito "que exista un mayor nivel de conciencia y apoyo a esta iniciativa municipal, creando marcos legislativos y económicos", tanto estatales como autonómicos, "encaminados a la resolución del problema acuciante de la rehabilitación de la ciudad". Esta es la conclusión central del seminario que, bajo el lema Planeamiento especial y rehabilitación urbana, se ha celebrado en Valencia, organizado por la Federación de Municipios y Provincias:y la Dirección General de Acción Territorial y Urbanismo de¡ MOPU.

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Durante el encuentro, por primera vez han sido analizados conjuntamente los planes de rehabilitación de los centros históricos de Sala manca, Pamplona, Barcelona, Vitoria, Palma de Mallorca y Valencia.Se ha observado, de acuerdo con las conclusiones, que "el esfuerzo innovador iniciado por los ayuntamientos ha sido planteado con una visión de su propia realidad, muy por delante del soporte normativo y la definición de políticas existentes".

Por una parte, se ha podido advertir la necesidad de plantea. la elaboración de planes especiales de una política adecuada de viviendas, destinada a que la rehabilitación de estas áreas urbanas sea posible. Por lo general, se ha tenido que adecuar la actuación en materia de vivienda a planes previos excesivamente normativistas y despegados de la realidad.

Esta realidad está marcada por el desinterés -heredado- de lo promotores por la rehabilitación en favor de la construcción de viviendas nuevas, la falta de legislación adecuada y la poca conciencia entre los ciudadanos de que es rentable invertir en adecuar viviendas en los centros históricos.

Actuaciones integradas

Lluís Climent, uno de los autores de un estudio comparado de los planes de rehabilitación en las seis ciudades citadas, que fue expuesto durante las jornadas, cree que ha habido hasta ahora en España dos tipos de actuaciones: "Por una parte, las indiferenciadas, que son las procedentes de los decretos de rehabilitación del MOPU y algunas comunidades autónomas, y por otra, las integradas".Estas últimas son las emprendidas por los ayuntamientos a través de sus planes especiales. "Se refieren", señala Climent, "no sólo a vivienda, sino también a la construcción e incluso a la rehabilitación social de las diferentes áreas urbanas afectadas".

El problema estriba en que en este momento hay en España unos tres millones de viviendas pendientes de rehabilitación, como ha señalado el abogado José Gimeno inspirador del decreto de rehabilitación promulgado por el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU) en 1983. Y mientras los ayuntamientos toman la iniciativa, encuentran muchas reticencias en los promotores y la dificultad adicional de que la política de viviendas ha sido diseñada tradicionalmente desde la Administración central. "El esquema que se plantea", precisa Lluís Climent, es que la iniciativa pública actúe como motor para que la privada entre en el juego".

Los seis planes estudiados "son completamente distintos, responden a análisis diferentes y a coyunturas políticas distintas, aunque todos ellos conducen a lo mismo: lograr una rehabilitación integrada". Cada uno de ellos insinúa "una política de vivienda concreta y específica, que sea el producto de su carácter diferenciado". Y en todos ellos se contemplan & das "adicionales a las ya previstas por los gobiernos autónomos o la Administración central".

La inversión media en rehabilitación de viviendas, precisa Juan Añón, arquitecto municipal de Valencia, "está entre las 700.000 pesetas y el millón y medio". Y según José Gimeno, "más de la mitad de los tres millones que necesita la rehabilitación cambiarán radicalmente con solo una inversión de 700.000 pesetas".

Sensibilizar al país

La política de rehabilitaciones de las zonas urbanas históricas sigue sin funcionar en España, entre otras cosas porque, como señala Climent, la poca legislación general que hay, como el decreto del MOPU, ha llegado algo tarde. "Además", añade, "hay que sensibilizar al país. No basta con hacer un decreto. Aunque hay mecanismos de ayudas económicas suficientes, la mentalidad del ciudadano sigue siendo de que 'una casa vieja' es algo de lo que no merece la pena ocuparse". Precisamente por ello, "es indispensable convencer a la gente para que crea en la rehabilitación, y le dé a una zona urbana vieja el mismo carácter que a la vivienda nueva".Lluís Climent señala que existe además otra dificultad: "Todavía la Administración sigue respondiendo a unos parámetros de actuación que no contemplan la rehabilitación. Su normativa para la creación de cualquier tipo de instalaciones oficiales está orientada a la. edificación de nuevas construcciones y no a la rehabilitación de otras que pueden ser interesante conservar. Esto es algo que urge cambiar".

Para el arquitecto Vicente González Móstoles, del Ayuntamiento de Valencia, "a grandes rasgos se puede decir que entre 1975 y 1980 los ayuntamientos se dedicaron a la catalogación; entre 1980 y 1985 a la protección y la ordenación. Esperamos que a partir de ahora se pueda conseguir la recuperación. No basta con impedir legalmente que los edificios se derriben si no se consigue revitalizar los degradados centros históricos de las ciudades".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de marzo de 1985.