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CARTAS AL DIRECTOR

La españolidad de Ceuta y Melilla

En el diario EL PAIS del pasado día 17 se publica un reportaje dedicado a Ceuta y Melilla, realizado por Carlos Yárnoz. En él, según los censos de ambas ciudades, podemos comprobar que sus poblaciones son mayoritariamente de nacionalidad española; sin embargo, en las fotos que acompañan al citado reportaje aparecen exclusivamente individuos marroquíes. Ni una sola foto que recoja el carácter español de ambas ciudades.Esos cientos de marroquíes indocumentados que viven en Ceuta y Melilla han venido a nuestra tierra huyendo de la miseria y de la persecución política existente en su país. Por tanto, no tienen ningún derecho a decidir sobre el futuro de unos territorios que no son su lugar de origen. Incluso con las leyes en la mano, no tienen derecho a residir en Ceuta y Melilla.

Cada vez estoy más convencido de que el diario EL PAIS es cómplice de esa campaña emprendida con el objetivo de desorientar y hacer dudar a la opinión pública con respecto a la españolidad y futuro de ambas ciudades. Campaña muy bien apoyada desde Rabat con las informaciones que se publican del corresponsal Domingo del Pino, siempre atento a mantener las reivindicaciones de Hassan II en plenísima actualidad. Y qué decir de la sección de cartas, en la cual siempre tienen cabida las cartas sobre Ceuta y Melilla en las que se propugna la negociación con Marruecos. Como le comento en una carta anterior (tampoco me ha sido publicada), no voy a hacer al diario EL PAIS responsable de las cartas que le remiten sus lectores, pero también es verdad que por parte de esa dirección existe un criterio de selección, y mire usted qué casualidad que siempre se publican las que abogan por la negociación con respecto a estas ciudades. Todavía no se me ha publicado ni una sola carta de las que tic enviado. Quizá sea porque la opinión de ceutíes y melillenses en este tema no merece la pena.

A pesar de todo, ceutíes y melillenses vamos a seguir trabajando por nuestra tierra, vamos a seguir invirtiendo y no nos vamos a desanimar por mucho que algunos se empeñen-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de febrero de 1985