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CIENCIA

El médico de Corinne Parpalaix confirma el fracaso de la inseminación artificial con el esperma de su marido fallecido

La joven francesa Corinne Parpalaix, de 22 años de edad, que obtuvo una sentencia favorable el pasado año, por la cual pudo ser inseminada con el esperma de su marido fallecido, ha visto frustradas definitivamente sus esperanzas de lograr el embarazo, declaró ayer su médico. Los resultados definitivos de la inseminación artificial han confirmado las impresiones pesimistas de los médicos, adelantadas hace ya varias semanas, que detectaron que el esperma era de mala calidad y decidieron utilizar todo el conservado en un banco de semen en una única inseminación, que no ha dado resultado.

Parpalaix llevó hasta los tribunales su caso, el primero de este tipo que se planteó legalmente, que provocó una gran polémica en Francia.

Donación anónima

La sentencia fue contraria a la tesis sostenida por el banco de semen donde se mantenía congelado el esperma del marido, Alain Parpalaix. Esta institución sostenía que el semen de un donante, considerado anónimo a todos los efectos, no podía ser devuelto a los familiares de éste en caso de fallecimiento. El tribunal dio peso a los argumentos humanos y al vacío jurídico, sin entrar en el fondo de la cuestión.Las circunstancias de la muerte de Alain y la relación entre la pareja antes de su fallecimiento contribuyeron a la popularidad del caso. Alain, que tenía cáncer de testículo, donó el semen antes de someterse a una operación para tratar de atajar el mal, operación que podía dejarle estéril. Alain falleció el 25 de diciembre de 1983, a los 26 años de edad. Dos días antes del fallecimiento contrajo matrimonio con Corinne en la habitación del hospital donde en encontraba internado.

La inseminación artificial falló debido a la poca cantidad y la pobre calidad del semen, declaró el ginecólogo Roland Daioux. "El caso de Corinne está, desgraciadamente, cerrado", afirmó. "Hicimos todo lo que pudimos en el plano humano. Pero las implicaciones legales que rodean la inseminación artificial no están resueltas".

El caso Parpalaix será tratado la próxima semana en París en un congreso internacional de médicos, abogados y filósofos sobre las implicaciones morales y legales que se desprenden de los nuevos métodos de reproducción artificial.

"Los bancos de semen deberían preguntar a los donantes si desean que su esperma sea utilizado después de su fallecimiento", dijo Dajoux. Afirmó que la decisión de llegar a los tribunales en el caso de Corinne se tomó para sentar un precedente, a pesar de que existían muy pocas probabilidades de que la inseminación tuviera éxito.

Varios intentos

Cuando el esperma es de buena calidad, la tasa de éxitos está en el 15%, y en la mayoría de los casos se debe recurrir a varias inseminaciones para lograr el embarazo."En el caso de Parpalaix", ha señalado Dajoux, "sólo se disponía de nueve tubos de ensayo con esperma congelado. Dos fueron utilizados para pruebas, y los otros siete fueron utilizados en un único intento de inseminación artificial".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de enero de 1985