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PRENSA

El periódico conservador argentino 'La Nación' ha cumplido 115 años

El periódico argentino La Nación, que fue uno de los más influyentes en la vida política del país hasta la primera mitad del siglo, ha cumplido 115 años desde su edición del 4 de enero de 1870. La empresa editora pertenece aún a la familia de su fundador, el historiador, militar y presidente de la República en 1862, general Bartolomé Mitre. Uno de sus bisnietos, de igual nombre y apellido, ocupa actualmente la dirección.El declinar de La Nación ha corrido paralelo con la pérdida de poder político y económico de la burguesía terrateniente argentina. El periódico se mantiene aún como portavoz de sus intereses, pero su tirada se ha reducido a la mitad -no supera los 180.000 ejemplares diarios- y la venta decrece a un promedio del 8% anual. Los beneficios netos que obtiene provienen en su mayoría de la todavía numerosa cartera de clientes publicitarios. La Nación anuncia a los bancos más importantes, las empresas automotrices, las financieras, los negocios vinculados a la sociedad rural y los representantes de la cada día más decadente clase alta argentina.

El pasado noble del periódico ha quedado recluido entre las breves notas de la sección Sociales, en la que las familias patricias aún participan a sus amistades del casamiento de sus hijos, les informan de que continúan en cama aquejados de una "dolencia" o les indican que durante los meses de enero y febrero recibirán en sus mansiones de Punta del Este, en la costa uruguaya, o en los exclusivos balnearios de playas privadas.

La Nación reemplazó en 1870 a Nación Argentina, un diario fundado ocho años antes para apoyar y sostener la política presidencia¡ de Bartolomé Mitre. En la primera época el diario recogió en sus páginas las opiniones de los mejores periodistas, escritores y pensadores de entonces, con el aporte luego de colaboradores tales como Rubén Darío, Roberto Payró, Miguel de Unamuno o, más adelante, Julián Marías.

De tendencia siempre conservadora, La Nación acompañó la resistencia de las clases dominantes a los cambios que la realidad imponía.

La sinuosa línea editorial seguida desde el golpe de. Estado de 1955, de apoyo o reconocimiento a los golpes militares, y su participación, junto con Clarín, La Razón y el propio Estado, en la fábrica Papel Prensa, cuyo déficit absorbía el gasto público, afectaron a su independencia de opinión. En el último tramo de la dictadura encabezada por el general Videla a partir de 1976, uno de los accionistas y hombres prominentes de La Nación, el periodista Eduardo Maschwitz fue asesor y portavoz del general Bignone, acusado luego de graves violaciones de los derechos humanos.

El periódico continúa llamando "dictadura" a los dos períodos de Gobierno constitucional de Perón y no utiliza el mismo término para nombrar a los Gobiernos militares instalados tras los sucesivos golpes de Estado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de enero de 1985