La utilización de una bacteria para producir nieve preocupa a los científicos

Por lo menos cuatro instalaciones de esquí del Estado de Colorado están probando una bacteria productora de nieve para comprobar si puede mejorar los métodos normales de formación de nieve en las pistas. El fabricante de] producto, que utiliza la bacteria Pseudomonas syringae, dice que produce mucha. mayor cantidad de nieve que los métodos convencionales, y a temperaturas más altas.El producto lleva el nombre de Snomax y lo fabrica Advanced Genetic Sciences (AGS), de Berkeley (California). Se trata del primer producto comercial de AGS, cuya actividad principal es la investigación, dice Doug Sarojak, director comercial y de desarrollo de la firma. Sarojak dice que los responsables de la firma "están muy entusiasmados" con el producto, el cual creen que permitirá a las instalaciones prolongar la temporada de esquí. No obstante, un científico ha planteado la cuestión de la posibilidad de que la bacteria sea transportada a grandes distancias por el viento y dañe cosechas sensibles a las heladas.

Sarojak dice que la Pseudomonas syringae es una bacteria que no afecta a los humanos y se encuentra normalmente en las hojas y flores y en las plantas, frutos y vegetales de hoja ancha. La gente está muy frecuentemente en contacto con ella, dice. La bacteria forma diminutos cristales de hielo que no dañan a las plantas, en las que se encuentra de forma natural, dice Sarojak. Los científicos no saben por qué se forman.

En su aplicación para la formación de nieve, AGS utiliza bacterias; que están muertas pero que conservan su propiedad formadora de hielo, dice Sarojak. En las tuberías subterráneas formadoras de nieve se inyectan grandes concentraciones de microbios a una media que permite que cada gota de agua salga con un núcleo de hielo en torno al cual se forma la nieve. En los procesos convencionales se utiliza solamente agua con aire comprimido.

Al mismo tiempo, la profesora Anne Vidaver, jefa del departamento de Patología Vegetal de la universidad de Nebraska, en Lincoln, tiene sus dudas sobre los posibles efectos de la bacteria. "Me preocupa especialmente la época en que van a utilizar la P. syringae", dice la profesora Vidaver. 'Ta han estado aplicando cuando las zonas agrícolas circundantes son más sensibles -en primavera y otoño- y existe la posibilidad de que: sea transportada por el viento a grandes distancias, sobre cosechas sensibles a las heladas. "Como la bacteria se presenta naturalmente y no es producto de la ingeniería genética, dice, no se obliga a vigilar y observar los resultados de su aplicación. "El peligro está en las altas concentraciones que se utilizarán".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 03 de enero de 1985.

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