'La Luna' presenta el 'Último parte de guerra Madrid-Barcelona'

La revista La Luna de Madrid fue presentada anteayer en Barcelona durante un coloquio, celebrado en el Teatro Regina, que se abrió con la propuesta de un eje cultural. El acto, presentado bajo el título de Último parte de guerra Madrid-Barcelona, se inició con la parodia humorística de una supuesta declaración de guerra en la que se pedía la ayuda de Barcelona. Después de dar lectura a un poema que logró salvarse del asalto y quema al Monasterio de Poblet en 1935, escrito por el catalán Roger Dalmau en tiempos de los almogávares, y tras enumerar las numerosas batallas en las que Cataluña había salido triunfante a lo largo de su historia, José Tono, jefe de redacción de la revista, propuso "la creación de un eje mediterráneo, compuesto por Lisboa, Madrid, Barcelona, Roma y Atenas, que lance la cultura contra la inminente invasión de los países nórdicos de Europa. Se prepara un nuevo imperio, el del renacimiento, y todos estáis llamados a defenderlo".José Tono añadió que el eje vendría en función "de la pretensión francesa de presentarse como los líderes del Mediterráneo, pero quien logre forjar la idea se llevará el dinero. Es sacar un beneficio a algo que se está produciendo, además de una pretensión de romper la tradición francesa de captar cerebros cercanos para su beneficio". Este hipotético eje cultural estaría también destinado a conseguir la presentación de una alternativa a las publicaciones que intentan ser underground sin conseguirlo.

La crítica se hizo extensible a varios medios de comunicación y más específicamente a las revistas de vanguardia editadas en Barcelona. "Estas publicaciones pertenecen a una época moderna mal asumida. Hay momentos en los que la gente cree en ideas salvadoras, pero eso a veces se destruye para dar paso a miles de teorías individuales que cada uno posee. Por ahí ha de funcionar la posmodernidad, por la línea de la recuperación de las ideas salvadoras".

La presentación en Barcelona de La Luna estuvo motivada "por el momento insuperable, demoledor, que vive esta ciudad en el plano cultural y que algunos se empeñan en ocultar bajo un prisma de pesimismo", manifestó el director de la publicación, Borja Casani. El acto, que algunos asistentes llegaron a calificar de rayano con el absurdo, fue perdiendo el tono fingidamente bélico del principio, para desembocar en una polémica sobre el tratamiento que desde Madrid se daba a Barcelona en la revista y las diferencias culturales existentes entre ambas ciudades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 07 de diciembre de 1984.

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