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Crítica:CLÁSICA

Dos grandes solistas 'de casa'

Tras el éxito imponente de Edda Moser, el Ciclo de Cámara y Polifonía sigue viento en popa. El martes hubo gran entrada en el Real y esta vez se trataba de escuchar a dos intérpretes de casa: Pedro Corostola y Manuel Carra, ambos solistas de gran clase y, de unos años a esta parte, intérpretes magníficos del repertorio camerístico para violonchelo y piano que abordan con resultados admirables aquí y en cualquier parte.Su equilibrado programa culminaba con la gran Sonata en sol menor de Rachmaninof, obra de un momento crucial en la carrera del maestro ruso (coetánea del Segundo concierto) y paradigmática de sus más arraigados caracteres compositivos: pianismo trascendente, melodismo cálido y expresividad plenamente romántica.

Sonata número 2 op

99 (Brahms), Sonata en re menor (Debussy) y Sonata op. 19 (Rachmaninof).Pedro Corostola (violonchelo) y Manuel Carra (piano). Teatro Real. 16 de octubre de 1984.

En la primera parte, los intérpretes habían mostrado su facilidad para adaptarse a lenguajes distintos, pasando con absoluta propiedad de Brahms al descarnado y esencialista Debussy de la última época. La Sonata en fa mayor de Brahms, en la versión de Corostola y Carra, nos llega recortada de vehemencia, de garra, pero los intérpretes explicaron muy bien cómo la desbordante pasión que encierran los pentagramas de Brahms puede acogerse, sin menoscabo, a medios expresivos intimistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 1984