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A los cuatro lustros de la muerte del artífice de la desestalinización

Roy Medvedev, biógrafo, bajo vigilancia policial

El historiador marxista disidente Roy Medvedev, expulsado en 1968 del PCUS por oponerse a la rehabilitación de Stalin, es hoy en día uno de los principales defensores del mérito histórico de Jruschov, "pese a todos sas errores". Medvedev, que nació en Georgia (URSS) en 1925, estudió Filosofía en Leningrado y trabajó después en Moscú, es autor de una biografía sobre Jruschov publicada en Occidente. La biografía supone un libro único en su género, con multitud de detalles y acceso a fuentes muy próximas al líder ucraniano, incluida la propia familia de aquél.Hijo de un antiguo bolchevique desaparecido durante la represión de Stalin y rehabilitado tras el 20º congreso, Medveded afirma en su libro que tan sólo la rehabilitación de 20 millones de personas, muchas de ellas a título póstumo, bastaría en la balanza de la historia para equilibrar todos los errores y pecados de Jruschov.

Residente en Moscú, Medvedev, cuyo hermano Zhores reside y publica en el Reino Unido, se encuentra en una posición de difícil equilibrio ante las instancias oficiales. Desde poco después de la muerte de Andropov, el historiador se encuentra bajo vigilancia policial, y el acceso de periodistas occidentales a su domicilio es sistemáticamente prohibido por la policía, aunque Medvedev puede desplazarse libremente por la ciudad y publicar artículos y comentarios en la Prensa occidental.

Durante este mes de octubre, y a lo largo de varios días, la vigilancia policial desapareció. Sin embargo, el sábado día 13 volvió a ser restablecida. Dos policías de uniforme, sentados en el rellano de la escalera de Medvedev, impidieron a esta corresponsal llegar hasta su, puerta, pese a la presencia del historiador y la cita previa establecida. Negándose a dar explicaciones sobre los motivos de la prohibición, uno de los agentes empujó a esta corresponsal escaleras abajo y asiéndola por la manga se limitó a reírse ante la aseveración: "Usted no tiene derecho a tocarme".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de octubre de 1984