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Franlois Mitterrand se pronuncia en Bayona contra el independentismo y el autonomismo del País Vasco francés

Los nacionalistas del País Vasco francés se rompieron los pulmones en Bayona ayer gritando contra el presidente de la República Francesa, François Mitterrand, pero no han conseguido absolutamente nada. Otro tanto les ha ocurrido a los refugiados vascos españoles, contra los que Mitterrand se declaró en términos inequívocos, y esto para defender la democracia española. Mitterrand, durante su estancia de hora y media en Bayona, pronunció un discurso de corte centralista en lo fundamental. Una manifestación de abertzales franceses lo abucheó, y al final hubo dos heridos leves, periodistas franceses.

Mitterrand, como era de esperar vivió ayer su etapa más dura en Bayona, capital del nacionalismo vasco; impresionantes medios policiales mantuvieron a raya a los manifestantes abertzales au tóctonos, ya que los vascos espa ñoles no pudieron atravesar la frontera, bien guardada, y los refugiados aquí permanecieron en terrados.

Desde el mediodía de ayer Bayona se convirtió en una ciudad cortada del resto del país por un muro de policías; incluso a nu merosos periodistas extranjeros, llegados expresamente para vivir estos momentos, no les fue fácil su tarea a la hora de intentar acercarse a la alcaldía, en la qu las autoridades locales espera ban a Mitterrand y a sus acom panantes, el ministro de Interior, Pierre Joxe, y el ministro de Asuntos Europeos y portavoz del Gobierno, Roland Dumas."

Nos ha traicionado"

Entre el público, apiñado, en torno a la alcaldía, se oía de todo: "Nos ha traicionado", resumía un abertzale, y esto porque se le reprocha a Mitterrand el incumplimiento de sus promesas electorales (lengua vasca, departamento vasco); pero también se escuchaba lo contrario, y con más frecuencia quizá: "Ya está bien de esta mierda de vascos", decía uno de ellos, de unos 40 años de edad, que, poco más o menos, repetía lo que vino a decir Mitterrand: sí a una cierta cultura vasca, pero ya está bien de autonomismo o de independentismo.

Mitterrand dejó las cosas claras para la minoría que lucha aquí por su diferencia: "las peculiaridades vascas no deben confundirse con una etapa hacia el autonomismo o el independentismo", dijo el presidente, que se declaró algo así como el guarda jurado mayor del sagrado tejido nacional; y en ese momento recordó la triste aventura de los vascos españoles" que, en pos de su independencia, lo que hacen es proseguir la guerra.

De manera expresa, Mitterrand expuso: "No acepto que, de violencia en violencia, este país no conozca más que el desorden, la muerte y el crimen", y añadió que las fuerzas del orden lucharán sin debilidad de ninguna especie contra ese estado de cosas.

Renunciar a la violenciaRefiriéndose a las extradiciones explicitó: "No aceptaré que Francia sea base logística contra un país vecino y amigo, respetable por su reconquista de la democracia". Y remató al respecto: "Francia no será cómplice del crimen"; los vascos que quieran exiliarse en Francia lo conseguirán, vino a decri Mitterrand, si renuncian a la violencia, "de no ser así, se tratará de un combatiente, y Francia no tiene porqué darle la mano". añadió.

Dirigiéndose a la minoría abertzale francesa, e indirectamente a los españoles, Mitterrand, en pocas palabras, barrió todas sus esperanzas: "Soy enemigo de quienes pretendan destruir el Estado y la nación"; el presidente se declaró enemigo de todos los que atentan, de cualquier manera que fuere, contra "la unidad de Francia, que es una de las preocupaciones más hermosas, y para mí es la primera".

Este paso de Mitterrand por el País Vasco francés, que no dudó en pasearse breves momentos por las calles de San Juan de Luz para charlar con algunos comerciantes, ha sido como un vendaval de bofetadas para quienes le votaron en 1981 creyendo que les iba a conceder, entre otras particularidades, el departamento que el Partido Socialista (PS) había prometido, depositando un proyecto de ley en tal sentido en la Asamblea Nacional de diputados poco tiempo antes.

En una conferencia de prensa a primera hora de la noche, cuando Mitterrand ya había desaparecido de Bayona, los líderes del nacionalismo manifestaron su decepción total, y llegaron a declarar que, actualmente, "el régimen de las lenguas, como el vasco, en Francia, es peor que en los últimos tiempos del franquismo en España".

Contra las extradiciones

Cuando ya Mitterrand había abandonado Bayona, anoche, los 500 manifestantes que consiguieron reunirse vocearon contra las extradiciones, contra la policía y a favor de las ikastolas; y al presidente le desafiaron a gritos: "Mitterrand, no serás perdonado"; por fin se disolvió el cortejo, pero hubo encontronazos entre la policía y algunos manifestantes. Dos periodistas del diario más importante de la región, Sud-Ouest, fueron golpeados por la policía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de octubre de 1984

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