Doris Lessing publica con seudónimo para burlarse de editores y críticos

Doris Lessing, la autora de El cuaderno dorado, se ha divertido enormemente tomándoles el pelo a los editores y a los críticos literarios. Lessing, que cumplirá este mes 65 años y que conserva un espléndido sentido del humor, escribió dos novelas, las firmó con un seudónimo, Jane Somers, y las envió a sus editores habituales en el Reino Unido y Norteamérica. Ambos rechazaron sin más los originales. Cuando finalmente consiguió publicarlos, los críticos los ignoraron completamente o les dedicaron tibios artículos animando a la jóven desconocida a mejorar su estilo. Consecuencia: sólo vendió 1.700 ejemplares. Ahora, las dos novelas van a ser reeditadas con su verdadero nombre y se espera que vendan decenas de miles de copias. "Mis editores están algo enfadados por el juego", reconoce, encantada, la autora, una de las más importantes en lengua inglesa, "y yo admito que ha sido una broma muy aleccionadora". Doris Lessing quería animar a los jóvenes escritores que se desesperan al ver rechazados una y otra vez sus originales. "Quería demostrarles que a veces ese rechazo no tiene nada que ver con la calidad del libro ni con el talento der autor, sino que responde a un mecanismo automático. Como no tienen un nombre conocido, nadie les hace caso".

La primera novela, The diary of a good neighbour, explica Lessing, fue rechazada por su editor habitual, Jonathan Cape, que consideró que era "un buen libro", pero completamente inviable desde el punto de vista comercial. Otro editor, Granada, lo calificó de "demasiado deprimente".

No satisfecha con haber engañado a varias de las casas de edición más importantes del país, la escritora preparó otra trampa mortal para los críticos. Habló con dos amigos y logró convencerles para que siguieran la broma: las dos novelas fueron publicadas y promocionadas en la forma habitual. La autora insistió también para que las recibieran los grandes especialistas en Lessing, críticos que han publicado sesudos artículos sobre la importancia de la novelista y que han desmenuzado, hoja a hoja, sus anteriores libros. "Ni uno solo me reconoció", acusa, riéndose, Lessing.

"Si Doris cree que se ha divertido, mejor para ella", afirma, indignado, el director de Jonathan Cape, "pero yo creo que no ha demostrado nada. Si hubiéramos creído que el libro era suficientemente bueno, lo hubiéramos publicado". La responsable de la sección de libros del Sunday Times, Claire Tomalin, reconoce que ni tan siquiera se molestaron en leerlo. Ninguno de los grandes periódicos británicos publicó una crítica, salvo The Observer, que insertó una pequeña reseña calificándole de desigual. Sólo Antonio Byatt, que había leído las pruebas creyendo que eran obra de una periodista que escribía bajo seudónimo, lanzó las campanas al vuelo en The Fictión Magazine. "Es un libro admirable e inolvidable".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de octubre de 1984.

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