Preocupa en la OTAN el caso del espía Manfred Rotsch
La inquietud que se vivía los últimos días en la República Federal de Alemania por el descubrimiento del caso Rotsch se trasladó ayer a la sede de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Bruselas, ya que, según todos los indicios, Manfrend Rotsch, jefe del departamenteo de proyectos de la empresa germanooccidental Messerschmidt-Boelkow-Blohm (MBB), ha pasado a la URSS informes vitales sobre las futuras actividades aeronáuticas de la OTAN.Altos representantes de este organismo han intentado disimular su nerviosismo indicando que el nuevo caso de espionaje es una cuestión política, aunque no han podido ofrecer ninguna explicación clara sobre hasta qué punto los servicios secretos del Este, y en especial el temido KGB, se han infiltrado en los departamentos supersecretos de la OTAN.
Los servicios de información de la República Federal de Alemania, que califican a Rotsch como de pez gordo, han informado a sus colegas de Bruselas que están evaluando a marchas forzadas la amplitud y el contenido de las informaciones que Rotsch haya pasado a la URSS y, sobre todo, cómo un ingeniero de la MBB, una de las empresas punteras de la tecnología aeronáutica occidental, ha tenido acceso ilimitado a los proyectos del Tornado, del Airbus y del Caza 90, además de los programas occidentales sobre tecnología espacial.
Esta nueva fuga se une a las descubiertas el pasado mes de enero del diplomático noruego Arne Treholt y a la desenmascarada, la pasada semana, del periodista soviético Oleg Bitov.


























































