Nuevo Gobierno en Francia

Objetivo de la crisis, ganar las elecciones

El cambio político registrado en Francia, que culminó ayer con la formación del Gabinete de Laurent Fabius, apunta a un objetivo claro, capital, vital para la Administración socialista: ganar las elecciones legislativas de 1986 y, dos años después, conservar el palacio del Elíseo.De acuerdo con los pronósticos que actualmente se barajan, el Gobierno socialista tiene perdidos los comicios generales, y sólo le quedan 18 meses para propiciar un cambio del estado adverso de la opinión pública.

El presidente François Mitterrand parece haber comprendido esto con claridad meridiana, y se la ha jugado por todo lo alto recurriendo a todos los medios a su alcance.

La principal novedad del cambio introducido consiste en la instairración del mitterrandismo. Se acabaron el socialismo a la francesa, la alianza de la, izquierda con los comunistas, las luchas de clanes y de tendencias en el partido socialista. Sólo unfaro debe iluminar las mentes, las ilusiones, las ambiciones personales, el trabajo de cada día: el presidente François Mitterrand.

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A un lado la mitología

El presidente francés está dispuesta a dejar a un lado toda la mitología tradicional de la izquierda: economía de Estado, que el peso de la crisis recalga sobre los ricos, política de planificación, etcétera.

François Mitterrand, nombrando primer ministro a un hombre que, por su juventud, puede crear expectativas de cara al futuro, formando un Gobierno a su imagen y semejanza, expulsando al partido comunista (porque en realidad se trata de una expulsión) y advirtiéndole a todo el mundo que "el que manda soy yo", ha indicado lo que él considera el camino más adecuado para recuperar el electorado perdido en los tres últimos años.

Una jugada de este tipo era inevitable para hacer frente a un clima claramente adverso. El tiempo dirá, y lo tiene que decir pronto, si la terapéutica del mitterrandismo, sin otros ingredientes, le devuelve alguno de sus partidarios fugados o le acerca a los que le odian desde siempre y para siempre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 19 de julio de 1984.

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