El recaudador municipal de Murcia 'arremete' ahora contra coches y viviendas

ENVIADO ESPECIAL"No es que el murciano sea mal pagador", dice el recaudador, "es que no se recaudaba bien". "Cuando llegué al ayuntamiento", precisa el concejal José Blaya, "observé que los niveles de recaudación eran realmente bajos. Había un 25%, un 30%, un 37%, un 40% en el mejor de los casos. Esta situación causa al ayuntamiento unos problemas de tesorería muy grandes".

Hay que tener en cuenta la especial configuración de la ciudad de Murcia para darse cuenta de hasta qué punto puede ser vital el cobrar bien. Se trata, según señala el teniente de alcalde delegado de Urbanismo, Juan Enrique Serrano, de un término municipal con una extensión de 990 kilómetros cuadrados y 300.000 habitantes, de los que 150.000 viven en el núcleo de la ciudad y otros tantos diseminados en un medio rural, que cuenta con 58 pedanías. La población de cada una de ellas oscila entre los 200 y los 12.000 habitantes.

La abundancia del medio rural ha favorecido la aparición de numerosas edificaciones ilegales, que ahora están inventariadas y cuya proliferación se intenta frenar con medidas rígidas. "Hay pedanías sin alcantarillado, sin transporte público, sin luz y sin agua", dice Serrano.

Para paliar estas deficiencias, la actual corporación, de mayoría socialista, ha decidido que es necesario cobrar hasta la última peseta de los impuestos y las multas, así como elevar hasta el máximo permitido por la ley -el 20% del valor global de la obra- las infracciones urbanísticas. Estas ilegalidades son frecuentes en la huerta, y suponen problemas sobreañadidos de infraestructura por la dificultad de suministrar servicios a lugares donde no están previstos por el planeamiento urbano.

"Queremos", dice el teniente de alcalde de Urbanismo, "que al infractor le salga más cara la multa que observar la ley, lo que hasta hoy no ocurría, porque la anterior corporación no sólo cobraba aproximadamente la mitad que nosotros, sino que también negociaba caso por caso".

Pero no basta con poner multas más altas. Hay que cobrarlas de verdad. Y también los impuestos. "Antes", dice el alcalde de Murcia, el socialista Antonio Bódalo, "el Ayuntamiento de Murcia tenía tres recaudadores, que cobraban tanto por vía voluntaria como de apremio. Hemos modificado todo el sistema recaudatorio, y ahora nosotros llevamos por gestión directa la recaudación voluntaria, a la vez que concentramos el apremio en un solo recaudador".

"Postura insolidaria"

"La deuda que tiene usted contraída con el Ayuntamiento de Murcia", rezaba una carta enviada en mayo pasado por Ramírez a un grupo de deudores, ", y cuyas circunstancias se expresan en el encabezamiento de este escrito, le ha sido notificada fehacientemente y usted ha hecho caso omiso. Tal deuda va a ser cobrada sin lugar a dudas"."Le ofrezco", continuaba la misiva, "la posibilidad de hacerla efectiva en el plazo de 48 horas o de exponer las circunstancias personales que lo impidan, que pueden ser debidamente atendidas. Pero tenga usted la seguridad de que cualquier postura insolidaria por su parte dará lugar a la adopción de las pertinentes medidas económicas contra su patrimonio".

Ramírez confiesa que sólo un 2% de los deudores apercibidos respondió en el plazo indicado. Por ello, la semana pasada se pasó a mayores y procedió, con la conveniente ayuda informática, a embargar simultáneamente las 575 cuentas bancarias de vecinos que deben cantidades superiores a las 100.000 pesetas y que corresponden a deudas pendientes desde 1976.

El recaudador explica que no ha hecho más que utilizar la prerrogativa legal que tiene la Administración para decretar el embargo sin intervención judicial, que sólo es precisa en el caso de que haya que autorizar entrada en domicilio. "Todavía hemos recibido muy pocas contestaciones de los bancos y cajas de ahorro", señala Ramírez. Añade,que estas entidades no se han mostrado molestas con la medida.

De entre los afectados por este embargo destacan el promotor y constructor José Tovar García, que adeudaba unos 13 millones en concepto de multa urbanística por parcelación ilegal y el resto por licencias de obras, según fuentes municipales. Este diario intentó repetidamente recabar su opinión, pero prefirió no darla.

Otro deudor sonado es el Club de Fútbol Real Murcia, cuya deuda asciende a cuatro millones de pesetas, básicamente por licencias de obras. El gerente del Real Murcia, Ricardo Martín, indicó a EL PAÍS que carecía de notificación oficial del embargo y también de anuncio previo de que se iba a producir. Añadió que espera negociar con el ayuntamiento la forma de pagar las deudas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 19 de julio de 1984.

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