Iberia: una huelga emocional
Cinco DíasEl desacuerdo entre la dirección y los pilotos de la compañía Iberia se está convirtiendo en un conflicto emocional, con amenazas sórdidas contra el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA), calificado por la voz anónima de sindicato fascista y comparaciones odiosas sobre niveles de sueldos.No hay ningún precepto en la Constitución que prohíba la huelga por razón de los niveles de sueldos ni ninguna norma laboral que descalifique políticamente a los trabajadores mejor pagados de una compañía que deciden plantear un conflicto colectivo.
Pero si el mercado, en virtud de la escasez de especialistas -músicos, toreros, pilotos o biólogos-, ofrece unas pagas más elevadas por estos servicios o habilidades raras, quienes pretendan homologarse no tienen otra alternativa que equipararse con los divos.
Las remuneraciones altas, en cualquier sector laboral, encierran, sin embargo, un componente monopolístico. Ciertas prácticas restrictivas exitosas obstaculizan la entrada de nuevos trabajadores y permiten unas rentas de situación que no resultarían posibles con algo más de competencia.
Archivado En
- Huelgas sectoriales
- Constitución Española
- Sepla
- Convenios colectivos
- Opinión
- Sindicatos pilotos
- Iberia
- Negociación colectiva
- Huelgas
- Sindicatos
- Salarios
- Pilotos aéreos
- IAG
- Sindicalismo
- Empleo
- Personal vuelo
- Parlamento
- Conflictos laborales
- Relaciones laborales
- Condiciones trabajo
- Empresas
- Transporte aéreo
- Política laboral
- Política
- Trabajo
- Transporte
- Economía


























































