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Sed y sequía en el Cono Sur de Africa

Los Estados del sur de África tienen ante sí pocas expectativas de mejora a causa de las dificultades económicas que padecen desde comienzos de los ochenta. La sequía y la recesión económica mundial han afectado profundamente a las que ya son algunas de las naciones más pobres del mundo. "La mayoría de los países dependen de los mercados de exportación para recuperarse y, si logran empezar a despegar, la economía mundial entra en recesión antes de que hayamos conseguido siquiera salir de la crisis", afirma un alto cargo económico en Harare, la capital de Zimbabue.

Después de tres años de sequía, la época de lluvias, de noviembre a marzo, será determinante para las cosechas de los países del África meridional. "A menos que tengamos una buena estación de lluvias, cualquier mejora será modesta y lenta", señalan los expertos en Harare. La perspectiva a medio plazo para los precios de los artículos de primera necesidad aparece sombría, y casi todos los países de la región están desconcertados por los altos tipos de interés y los severos gravámenes de la deuda exterior.La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acaba de manifestar que Angola, Botsuana, Lesoto, Mozambique, Zambia y Zimbabue necesitarán importar cerca de 2,6 millones de toneladas de cereales en 1984, a causa de los tres años de sequía.

Para Zimbabue la realidad económica de los pasados tres años ha sido particularmente dura. Surgido hace tan sólo cuatro años con muchas esperanzas, una eficiente infraestructura, una sólida base manufacturera y exportaciones más diversificadas que sus vecinos, Zimbabue ha visto decaer su economía por la sequía y la recesión económica mundial. El producto interior bruto del país cayó un 1,5% en 1982 y un 3,5% el año pasado.

Exportador de alimentos hace poco más de un año, Zimbabue tendrá que importar al menos medio millón de toneladas de grano, por un importe de 150 a 200 millones de dólares (entre 24.000 y 32.000 millones de pesetas al cambio actual), para satisfacer necesidades básicas. Esto perjudicará a su ya delicada balanza de pagos, aunque las regulaciones del estricto control de cambios introducidas en marzo ayudarán a reducir el déficit de pagos por cuenta corriente de 385 millones de dólares del año pasado.

La peligrosa situación económica de Zambia se debe en gran medida a la caída en las exportaciones de cobre. Los incrementos de los tipos de cambio han provocado el descenso del nivel de vida y una carencia preocupante de las piezas de repuesto.

Con la colaboración del Banco Mundial, el Gobierno acometió recientemente un plan para reestructurar toda la economía, ampliando su base para incluir la agricultura, el turismo y las manufacturas, y el sector servicios, así como la minería. Se espera que Zambia refinancie su deuda externa -estimada por el Gobierno en aproximadamente 3.300 millones de dólares dentro de este año.

Malaui -uno de los países más pequeños y más densamente poblados del sur de África- también necesitó un préstamo del Fondo Monetario Internacional de 120 millones de dólares el año pasado para ayudar a su devastada economía. Las exportaciones de Malaui orientadas a la agricultura han oscilado durante los últimos tres años a causa de la destrucción por la guerrilla de sus vías tradicionales de transporte a través del vecino Mozambique hacia el mar y de la caída de los precios del tabaco, té, azúcar y cachuetes en los mercados mundiales.

Las desérticas arenas de Botsuana proporcionan, paradójicamente, una nota brillante a la sombría estampa económica de la región. Con una demanda creciente de gemas, cuando el mundo industrial empieza a salir de la recesión, las exportaciones de diamantes de Botsuana aumentaron casi un 50% el año pasado hasta cerca de 370 millones de dólares. Los diamantes sumaban un 66% de los ingresos por el total de las exportaciones de Botsuana en 1983 y las reservas de divisas permanecieron en más de 400 millones de dólares al principio de 1984.

Para Mozambique, el único país costero de la zona, la situación económica es la más dura de todas. Destruido por la sequía y el ciclón que devastó la mitad del país en febrero. Mozambique es, con Mauritania y Etiopía, uno de los tres países más afectados de los 24 africanos atacados por la sequía, según la ONU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de julio de 1984

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