Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:ZARZUELA

Tonadilla y género chico

La nueva consideración de la zarzuela ha llevado a uno de sus estudiosos, Eduardo Huertas, a disponer unos programas en el Centro Cultural de la Villa de Madrid que poseen auténtico interés: los dirigidos por Pedro Luis Domingo a su Compañía Barbieri, dedicada a la tonadilla y el género chico.Hay un momento -justamente de los más atractivosen la historia de la zarzuela en el que el antecedente tonadillero aparece pegado al primer género chico. Momento que tiene un nombre: Francisco Asenjo Barbieri, a la vez erudito investigador de la historia y el ser musical de España y compositor de gracia y sabiduría.

Ya el teatro de la Zarzuela resucitó la pasada temporada un título de Barbieri -Gloria y peluca (1850)-, tan desconocido hoy como Artistas para La Habana (1877), que acabamos de presenciar y que no se reponía desde principios de siglo La España de las colonias exportaba continuamente espectáculos a Cuba, de manera que la organización de temporadas en La Habana venía a ser algo normal. De semejante hábito parte el libretista Rafael María Liern para el leve argumento puesto en solfa por Barbieri. Liern y Carach fue un escritor valenciano (1832-1897), que a veces firmaba con el seudónimo de Amalfi, que alcanzó notable popularidad como autor dramático y lírico en Madrid, y también en Valencia, con sus obras escritas en la lengua del país. Colaboró con Barbieri en Dos pichones del Turia (1863), El proceso del can-can (1873), El testamento azul (1874) y Artistas para La Habana (1877).

Compañía Barbieri

Obras de Pedro Luis Domingo, Palomino y Barbieri. Intérpretes: Julia Grecos, Carmen Parejo, Miguel Galceo, Pedro J. García, Sylvia Vivó, Francisco Valdivia, Gaby Alvarez, Carmen Rossi y José Ferrer. Director musical. P. L. Domingo. Dirección escénica: Enrique Belloch. Centro Cultural de la Villa de Madrid, Madrid, 3 a 15 de julio.

A la leve, ingenua y entretenida anécdota argumental, cuyo texto ha revisado José María Rodríguez Méndez (un libretista idóneo para un género lírico de hoy), se suman unos cuantos números de Barbieri "dignos de la firma", como solía escribirse entonces. Todo queda más evidente cuando antes se ha representado una tonadilla de José Palomino, El canapé, deliciosamente dicha y cantada por Carmen Parejo, soprano que dio gracia en Barbieri al personaje de Julia dentro de un reparto juvenil, animoso y competente que representa con la orquesta en escena, y sobre decorados y atrezzo simples y acertados.

Como entrada, Julia Grecos bailó, muy bien y con raza, una tonadilla danzable compuesta por Pedro Luis Domingo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de julio de 1984