Entusiasmo por la 'Sinfonía' de Claudio Prieto
La audición de la Sinfonía II, de Claudio Prieto, y una mejor planteada que realizada versión de Petruchka, de Stravinski, justifican el último concierto de la Orquesta Nacional dirigida por Maximiano Valdés, durante dos años principal director invitado de la ONE, pues la aparición de una obra para guitarra y orquesta del japonés Atsumasa Nakabayashi (que la defendió muy bien como solista) no se explica ni se justifica Granada, año 1492, una sucesión de tópicos pintoresquistas.El público mostró su entusiasmo para la excelente Sinfonía, de Prieto, verdadera demostración de un hondo saber y un instinto musical que busca y obtiene la belleza haciendo uso de los recursos que la técnica de todo tiempo pone a su disposición. Tras el sorprendente y equilibrado primer movimiento, la lírica contemplativa caló muy hondo, para terminar con una incisiva sucesión de ritmos, combinaciones tímbricas y armónicas inscritas en un impulso creciente.
El coro Ciudad de Granada, que dirige José García Román, hizo de la misa en memoria de Falla y los músicos granadinos uno de los más bellos momentos del festival; después de la entrada (invocación a la Santísima Trinidad) de Falla, la polifonía de Santos de Aliseda (maestro de capilla de la catedral granadina, 1557-1580) sonó con transparencia y esa perspectiva que le otorga la frecuente disposición separada de las voces.


























































