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Juan Antonio Pérez Millán: "El cine es la memoria de la vida y de la historia"

El nuevo director de la Filmoteca Española ante las carencias del organismo

Juan Antonio Pérez Millán fue nombrado recientemente director de la Filmoteca Española. Desde que se incorporó al despacho de la madrileña Dehesa de la Villa, el nuevo director ha podido comprobar que la filmoteca ha almacenado hasta ahora un material que de otra forma se habría perdido irremediablemente y ha facilitado su acceso a él a muchas personas. Sin embargo, la filmoteca no ha podido cumplir eficazmente casi ninguna de sus funciones.

La llegada de Pérez Millán a la Filmoteca Española no ha sorprendido en los ambientes en que su actividad se conoce. Puede llamar la atención el hecho de que el nuevo director sea un aficionado al cine que comenzó como crítico de películas en El Adelanto, un periódico de provincias; que continuó vinculado a los cine-clubes y cine-foros universitarios de principios de los setenta, en Salamanca, y que, a partir de esta inclinación, orientó su trabajo hacia el estudio del cine. Dirigió una colección de libros dedicada al séptimo arte titulada Zoom, de la editorial Sígueme, y continuó sus críticas en publicaciones nacionales.En este nuevo trabajo, Juan Antonio Pérez Millán se ha propuesto que la filmoteca reciba el impulso organizativo que necesita para alcanzar la autonomía.

La Filmoteca Nacional soportó desde su nacimiento, en 1953, el olvido y la marginación. Considerado por las productoras y distribuidoras como un agente de requisa, "al menos ha servido para almacenar un material muy valioso -alrededor de 15.000 películas, además de fotografías y libros-, que ha justificado su existencia", según explica Pérez Millán.

Cine e historia

"Así se entienden hechos increíbles como, por ejemplo, que se hayan comprado trozos de una máquina repasadora que al estar incompleta no sirve absolutamente para nada, que se hayan aceptado copias de películas que en realidad no eran sino fragmentos sueltos de documentales o simples colas, o que algunos trabajadores hayan cobrado del dinero de las taquillas, que es una ilegalidad flagrante. Pero también es cierto que se han conseguido espléndidas recuperaciones, se han organizado ciclos que están en la mente de todos los aficionados, o se ha acumulado un fondo de extraordinario interés", añade el director.El verdadero interés de una filmoteca consiste en garantizar la posibilidad de estudiar la historia del cine y la historia de España, continúa Pérez Millán. "El problema reside en que el cine nació en 1895 y todavía hoy no se reconoce plenamente su valor historiográfico, pese a que puede conferir una dimensión más amplia a la historia de España. El material cinematográfico y audiovisual ha de ser utilizado para estudiar la historia de un país a través de un modo concreto de expresión, de un medio como cualquier otro".

Juan Antonio Pérez no se refiere a que las películas reflejen directamente los acontecimientos históricos. "No entro en la discusión sobre el realismo del cine. Me refiero a que la sociedad produce distintos registros culturales que forman parte de la vida de ese país, y uno de ellos es el cine".

Hasta 1953 no existió en España ningún mecanismo que permitiera al Estado conservar, al menos parcialmente, la producción cinematográfica. Posteriormente, se dispuso la entrega a la filmoteca de una copia de cada película producida en España. Su conversión en un organismo autónomo se produjo como consecuencia de la ley 1/1982, de 24 de febrero. Sus objetivos pueden resumirse en la conservación y difusión del patrimonio cinematográfico para que expertos e investigadores, y los ciudadanos en general, tengan acceso a él. "De ahí se deduce que la filmoteca también ha de mantener unas relaciones especiales con la industria cinematográfica que es la que realiza las películas y con la que es necesario entenderse en términos a la vez justos y cordiales".

Existe una tarea prioritaria durante este primer período de la nueva dirección de la filmoteca: recuperar el mayor número de películas posible. "Un trabajo de rastreo e investigación de películas para llegar a su recuperación", continúa Juan Antonio Pérez Millán.

La otra tarea consiste en conocer y catalogar todo el material que almacena la filmoteca. "Ésta será una labor de dos años por lo menos, porque se trata de visionar cada cinta, una por una, conocer el metraje original y comparar lo que se conserva; recomponer en lo posible las películas originales. Además, como medida protectora, creo que habría que pasarlo todo a vídeo y ofrecer, para su utilización habitual, un soporte menos delicado que el celuloide, aunque esto encuentre muchos detractores".

Un crecimiento caótico

Pérez Millán explica que encontró la filmoteca "con deficiencias muy graves, pero que no podía solucionarse en aquella situación. En ella se han conservado fondos muy importantes, pero no todo ni en buenas condiciones. Las latas existen, con sus rótulos, pero no se sabe qué contienen en realidad. Hay listas, pero no catálogos. De todas formas, es mejor que si no estuvieran". El director, todavía en funciones, explica que todo es producto de un desarrollo caótico de la filmoteca. Añade también que otro de los aspectos que no debería crear conflictos es la función difusora del organismo, "porque debe especializarse en facilitar la exhibición de producciones que no resultan competitivas".La debilidad de la estructura de la filmoteca ha impedido alcanzar sus objetivos, y la precariedad de fondos y medios personales ha hecho imposible abordar siquiera sus fines específicos.

"La Administración socialista", continúa Pérez Millán, "se ha planteado la reorganización de la filmoteca después de atender a otras cuestiones que consideraba prioritarias". Para ello va a servirse también de los resultados de la auditoría, encargada para conocer la situación de cada uno de los organismos autonómos, que ya está ultimada.

Estos datos, que se conocerán próximamente, se refieren al personal, cuya huelga le puso de actualidad hace varios meses; a la gestión financiera -carente de una planificación y un procedimiento acorde con las características del organismo-, a la gestión de fondos culturales y a otros aspectos. "Antes incluso de tener en cuenta estos datos, puede decirse que hay una parte de recursos propios que la filmoteca va a utilizar desde ahora y, sin pretender llegar a la autofinanciación, este organismo transformará su gestión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de julio de 1984