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Crítica:MÚSICA CLÁSICA

El barítono Sergio de Salas, una voz verdiana

A pesar de su reciente afección catarral, el barítono Sergio de Salas llevó a cabo el recital extraordinario a beneficio de las Aldeas Infantiles SOS, de España. Un concierto de arias de Donizetti y Verdi intercaladas con oberturas de los mismos autores. El éxito fue claro, y si el teatro Real no se llenó el viernes, los muchos asistentes respondieron con entusiasmo a las propuestas artísticas del barítono vigués y de la Orquesta de Valladolid, que dirige Luis Remartínez.Hay que anotar el buen nivel general de la orquesta vallisoletana, que especialmente en los arcos luce bella sonoridad y cohesión, que el joven y afanoso Luis Remartínez trabaja hasta conseguir versiones muy vitales de las oberturas donizettianas (La Favorita, Don Pasquale) y verdianas (Luisa Miller, Nabucco), con solos de tan refinada calidad como los del violonchelista Correa, hijo.

Recital extraordinario Aldeas Infantiles

Barítono, Sergio de Salas. Orquesta Ciudad de Valladolid. Director, Luis Remartínez. Obras de Donizetti y Verdi. Teatro Real, Madrid, 8 de junio.

El nombre de Sergio de Salas saltó a la popularidad en España con motivo de un concurso televisivo, La gran ocasión, y en Italia apoyado en otro concurso, el Beniamino gigli (Macerata), y en la reñida competición parmesana Voces verdianas. El nombre de Salas, presente en manifestaciones líricas parisienses y, según nota del programa, anunciado para el próximo Don Carlos de la Scala milanesa, aparece con un interesante y variado repertorio en coliseos operísticos, como Marsella, Burdeos, Cagliari, Nantes, Rouen, Dijon, o en los ciclos de la radiodifusión italiana (RAI). Hace unos meses, Sergio de Salas, siempre voluntarioso, fue ardiente defensor del proyectado Don Carlos, de Zefirelli-Bernstein, y de la cesión gratuita por parte del Patronato Nacional de nuestra "gran piedra lírica", como denominara Ortega al monasterio de El Escorial. Las representaciones y filmación de la gran ópera verdiana preveían un reparto con nombres de la categoría de Mirella Freni, José Carreras y Ghiaurov en el que debía figurar también el propio Salas.

Precisamente en los dos fragmentos de Don Carlos, en el "Pietá, rispetto, amore", de Macbeth, o en la cavattina de El barbero de Sevilla, Sergio de Salas nos dio lo mejor de sus posibilidades, disminuidas por causa del aludido catarro. La materia de Salas es densa y bien timbrada; su fraseo, más enérgico que flexiblemente cantábile. Es, sin duda, una buena voz para el repertorio de Verdi, más aún que para Donizetti. En todo caso, a lo largo de sus 10 arias, los aplausos al cantante, a la Orquesta Ciudad de Valladolíd y a su titular, Remartínez, fueron in crescendo. Con la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento de Madrid, colaboraron en la realización del concierto 25 entidades mercantiles, industriales y bancarias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de junio de 1984