Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA INVESTIDURA DEL PRESIDENTE DE LA GENERALITAT

Miles de personas aclamaron a Pujol en desagravio por la presentación de la querella sobre Banca Catalana

Barcelona
Jordi Pujol fue reelegido ayer tarde presidente de a (Generalitat por 87 votos contra 44. Mientras se producía esta votación en el hemiciclo, unas 50.000 personas se habían concentrado ante el Parlament, para vitorearle y rechazar la querella presentada contra. él por el asunto de Banca Catalana. Una manifestación de 75.000 personas, según la Guardia Urbana, y de 300.000, según los convocantes, acompañó al presidente cuando regresó a la sede de la Generalitat. Los gritos contra los socialistas fueron tan abundantes como las pancartas a favor del líder convergente. No se registraron incidentes. Pujol obtuvo los votos de CiU, Alianza Popular y Esquerra Republicana. Socialistas y comunistas votaron en contra.

Una impresionante y multitudinaria manifestación acompañó a Jordi Pujol detrás de su coche oficial desde el Parlamento de Cataluña hasta la plaza de Sant Jaume, donde está la sede de la presidencia de la Generalitat, después de su reelección como presidente de la institución. Las entidades convocantes cifraron los asistentes en unas 300.000 personas, mientras que la Guardia Urbana redujo la cifra a 75.000. "El Gobierno central ha hecho una jugada indigna", exclamó Pujol desde el balcón de la Generalitat al referirse a la querella que contra él y otros 24 ex dirigentes de Banca Catalana ha interpuesto el fiscal general del Estado. "En adelante", añadió, "de ética y moral hablaremos nosotros. No ellos". La manifestación, que transcurrió sin incidentes, se convocó como un acto de desagravio por la presentación de la querella.

"Hemos de ser capaces de hacer entender a todos, fuera de aquí, no solamente que con Cataluña no se juega y que no vale el juego sucio, sino que desde nuestra identidad de pueblo estamos dispuestos a colaborar para la construcción general del país, porque nosotros no vamos contra nadie, sino a favor de todos", dijo Pujol desde el balcón de la Generalitat entre los aplausos de los concentrados.Añadió que "podéis estar orgullosos de vuestra condición de catalanes y, ahora, con la confianza en nosotros mismos, hemos de volver al trabajo, después de la gran victoria que hemos conseguido con esta rotunda manifestación de catalanidad, de democracia y de convivencia". Y exclamó: "Catalanes, muchas gracias". Seguidamente, los asistentes, dirigidos por Pujol, cantaron Els Segadors, el himno nacional de Cataluña. "Hoy hemos hecho una cosa bien hecha, de la que hablará la historia. No lo dudéis, el de hoy es un acto histórico", concluyó.

Decenas de miles de personas procedentes de toda Cataluña se habían ido concentrando durante toda la tarde en el parque de la Ciutadella, donde se encuentra el Parlament, para protestar por la querella contra Pujol. Los asistentes portaban centenares de banderas catalanas con retratos de Pujol y numerosas pancartas, entre las que destacaba por su tamaño una con el texto: "La honorabilidad de Pujol no la tiene ni Felipe, ni Guerra". Profirieron gritos contra los dirigentes socialistas y aliancistas cuando abandonaron el Parlament y estallaron en aplausos y gritos a favor de Pujol y contra el Gobierno central cuando el presidente salió a saludar, brazo en alto y formando con los dedos las cuatro barras de la bandera catalana, desde el balcón principal del Parlament.

Apoyo a Cataluña

Los escasos gritos independentistas que profirieron los concentrados fueron ahogados generalmente por los de "Jordi, Jordi" o "Pujol, Pujol". Sin embargo, cuando Pujol apareció en el balcón, se pudieron escuchar gritos de "Pujol, president; Catalunya, independent".

El presidente, fuertemente custodiado por miembros de la Policía Autonómica que cuidaron por primera vez del desarrollo de una manifestación y de la seguridad de las autoridades de la Generalitat en un acto de estas características, se introdujo en su coche oficial acompañado de su esposa, Marta Ferrusola. Detrás del coche se situó, en primera fila de la manifestación, el Consell Executiu de la Generalitat y los portavoces de la coalición Convergencia i Unió en el Congreso de los Diputados, Miquel Roca, y en el Parlament, Antoni Subirà.

Durante todo el trayecto, algo más de 1.000 metros, no se profirió otro grito que el de "Jordi, Jordi, Jordi", mientras ondeaban miles de banderas catalanas al paso del coche del presidente de la Generalitat, que saludaba a los concentrados en las calles por las que transcurrió la manifestación. Desde algunos balcones se lanzaron rosas a la conútiva a su paso por el paseo de Isabel 11 y por la Vía Laietana. Muchos manifestantes señalaban que ésta era la primera vez que acudían a un acto de estas características.

"Mis primeras palabras", dijo Pujol al iniciar su parlamento desde el balcón de la Generalitat, "son para daros las gracias. Gracias por esta extraordinaria manifestación con la que apoyais a las instituciones de Cataluña, no a mí, y sobre todo porque apoyais a Cataluña". "Cataluña no es una cosa con la que se pueda jugar", apostilló. Los concentrados en la plaza empezaron a gritar "Som una nació, som una nació", grito que fue acallado por Pujol, quien afirmó: "Sí, somos una nación, somos, un pueblo y con un pueblo no se juega. Un pueblo son millones millones de personas, son generaciones, es gente que ha venido aquí para establecerse y con esto no se juega".

Una Cataluña integradora

"Habéis actuado con civismo, a la catalana, con respeto a todos, y así es como os debéis movilizar, por una Cataluña integradora, que será fuerte por su civismo y su trabajo, no por utilizar su fuerza para la venganza, sino para lo contrario, para extender su mano a todos, en primer lugar a los de dentro de Cataluña. Dentro de Cataluña todos nos hemos de dar la mano, al margen de las ideas", señaló el presidente de la Generalitat.

Después de la manifestación, Pujol afirmó ante los periodistas que ésta era la última vez que hablaba de la querella, "del juego sucio realizado por Madrid y de que la personalidad de Cataluña nadie la ha de discutir. A partir de mañana, empieza el momento de ponerse a trabajar normalmente, sin pensar en ello".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de mayo de 1984

Más información

  • Los manifestantes fueron 300.000 según los convocantes y 75.000 según la Guardia Urbana