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La regulación del secreto bancario nos igualará a Europa, según Josep Vilarasau

El contenido de las próximas leyes sobre el secreto bancario, los coeficientes de inversión de cajas y bancos y la regulación de los órganos directivos de las cajas de ahorro fue el eje en tomo al cual giró la conversación mantenida ayer entre Josep Vilarasau, director general de La Caixa, y los periodistas económicos agrupados en la asociación Nova Frontera Económica.Vilarasau no se mostró excesivamente preocupado por la nueva regulación del secreto bancario, que obligará a las entidades financieras a proporcionar cierta información a Hacienda para facilitar su labor inspectora. El director general de La Caixa señaló que, aunque no había leído el borrador, "su aplicación, mientras sea para todos, puede hacer daño a corto plazo, pero a la larga nos igualará a todos los países europeos que lo tienen". Recordó que la primera regulación del secreto bancario, efectuada en la época de Fernández Ordóñez, tuvo un impacto casi nulo. Y añadió que el impacto sería más pequeño en las cajas que en los bancos por tener depósitos más reducidos. Sin embargo, admitió que a corto plazo se puede producir una cierta retracción "en la gente que no quiere la trasparencia de sus operaciones y, en consecuencia, existe el peligro de que los depósitos vayan a cajas fuertes".

En relación con la nueva ley sobre los coeficientes de inversión obligatoria, Josep Vilarasau se mostró decidido partidario de la igualdad de condiciones para cajas y bancos. La legislación vigente establece unos coeficientes de inversión obligatoria distintos. Para los bancos es del 21,5% (13,5% destinado a fondos públicos y 8% a créditos de bienes de equipo y ayudas a la exportación) y para las cajas, del 35,2% (3,25% de cédulas, 22% inversiones de fondos públicos como obligaciones del INI, Telefónica y emisiones de ayuntamientos y 10% para créditos de regulación especial).

El nuevo proyecto de inminente presentación al Consejo de Ministros, tras sucesivos retrasos, establece un coeficiente de inversión igual para cajas y bancos, que se cifra en el 25%. Para Vilarasau la medida es buena para las cajas. "Nosotros siempre hemos reivindicado la igualdad de trato con los bancos, a pesar de que nuestros competidores nos auguran dificultades". Así, para las cédulas se fijará un coeficiente de inversión obligatoria del 8% cuando ahora el de las cajas es del 3,25% y para los bancos, el 13,2%.

A pesar de estas desventajas iniciales para las cajas, el director general de La Caixa, insistió en la necesidad de la igualdad. "Preferimos perder un poco ahora a cambio de la libertad". Lo que se pretende evitar es lo que ha ocurrido en el pasado que la Administración ha acudido a las cajas y ha fijado un coeficiente nuevo cada vez que ha precisado nuevos fondos.

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