CASTELLÓN

Sosería en los toros de Cuadri

La corrida de Celestino Cuadri, de Huelva, ha salido muy baja de casta, con manifiesta sosería, aunque limpia de sospecha en sus pitones. Los toros pesaron 470, 515, 570, 495, 539 y 445 kilos.Antoñete ha tenido un corto balance, poco lucido. Media verónica y un ayudado por bajo en su primero y una serie con la izquierda, eso sí, con cite arrogante, ofreciendo los alamares del pecho al toro, pero sin dejar la muleta en el sitio donde el toro podía repetir la embestida, y eso que su lote era el de embestida más franca y repetidora. Ha habido división de opiniones en el primero y palmas en el segundo.

Por su parte, Dámaso González, que venía con la espina de su exclusión en los carteles falleros, ha sido el animador de esta tarde de poca historia. Su tesón ha sido, una vez más, lo que ha animado a los tendidos. Ha sido el único que ha cortado una oreja y ha podido lograr más trofeos si el presidente no hubiera puesto las cosas en su sitio. En su segundo ha habido petición de oreja.

Plaza de Castellón

31 de marzo. Segunda corrida de la Magdalena.Toros de Celestino Cuadri, bien presentados, pero sosos. Antoñete, pinchazo, estocada corta y descabello (división). Dos pinchazos y dos descabellos (palmas). Dámaso González, media estocada (oreja yfuerte petición de otra). Pinchazo, media tendida y descabello (petición y vuelta). Luis Francisco Esplá, tres pinchazos y dos descabellos (silencio). Tres pinchazos y descabello (silencio).

Ausencia del toro

Luis Francisco Esplá, con la ausencia del toro lucido, de casta, no ha podido mostrar su largo repertorio, y así su quehacer ha sido anodino y reiterativo. Se ha empeñado en dejar los toros largos en la suerte de varas, pero el lucimiento no llegaba, no podía llegar porque les faltaba fuerza y sobre todo bravura. Para la faena de su primero ha habido silencio en el coso y, en el segundo, ovación.Después brilló en banderillas, sobre todo en el tercer par al sexto, por los adentros, arriesgando mucho. Con la muleta, sobre la derecha, logró engarzar una serie en la que el sentimiento y la estética estuvieron presentes.

Nota destacada de la jornada ha sido la actuación como presidente del comisario Juan Antonio Martín Moriñigo, que ha hecho cumplir el reglamento a rajatabla, sobre todo en el tercio de varas y a la hora de conceder trofeos, a pesar que los aficionados abroncaron al presidente por no conceder una oreja del segundo de Dámaso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 31 de marzo de 1984.

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