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Crítica:MÚSICA CLÁSICA

Casi dos estrenos

Terminando el año 1982, Arturo Tamayo y la Orquesta de RTVE estrenaron la obra que Radio Nacional había encargado a Gonzalo de Olavide para conmemorar musicalmente el cuarto centenario de santa Teresa. Ahora la obra se ha presentado en su versión completa y definitiva para gran orquesta, coro y cuarteto vocal solista.El enumerar en este orden la plantilla instrumental y vocal tiene sentido. El maestro Olavide ha trazado una partitura eminentemente sinfónica, en la que la orquesta trabajaba con un completo dominio de sus posibilidades, desde su capacidad para el matiz de color hasta el máximo poderío. El coro y el cuarteto solista son utilizados con mayor economía, lo justo para desgranar el quasi poema ordenado por Olavide con palabras de Teresa de Ávila en intervenciones donde la propia cualidad tímbrica de las voces parece tan sopesada como su facultad de comunicar.

Estigma (Olavide) y Des Knaben Wunderhorn (Mahler)

Elvira Padín (soprano), Carmen Sinovas (contralto), Juan Porras (tenor), Jesús Zazo (bajo), Virgit Finnila (mezzo) Richard Sallter (barítono). Coro y Orquesta Sinfónica de la RTVE. Director: Arturo Tamayo. Teatro Real, 22 de marzo 1984.

Se trata, en definitiva, de un trabajo importante por la personalidad del enfoque y del resulta do sonoro. Estigma se nos apare ce mucho más como una obra de Olavide que como una obra sobre santa Teresa. El breve texto es cogido posee tonos llanamente humanos antes que trascendencia espiritual, y la composición impresiona por su expresividad tensa, casi dramática. Que una obra tan compleja la escucháramos con suficiente calidad dice mucho en favor de los intérpretes y confirma algo que sólo en apariencia es perogrullada: el director únicamente puede ser intérprete a partir tanto de su cono cimiento como de su fe en la calidad de la música que vierte. Arturo Tamayo dirigió desde dentro, fue un auténtico intérprete.

El joven maestro español siempre confecciona programas de interés. El que ahora comentamos ofrecía la versión integral de los Wunderhorn de Mahler, ciclo de lieder sin el cual -apunta Sopeña en las notas del programa- "no hubiera habido vértebra para las cuatro primeras sinfonías". Era la primera vez que la Sinfónica de RTVE daba completo el ciclo. Espléndida novedad, porque los lieder de Mahler no sólo son germen de sus obras mayores, sino páginas trascendentales por su suma de sugerencias expresivas, bellezas y honduras. Algunos de ellos pueden ser calificados de microcosmos musicales, por su concentrado dramatismo y su propio desarrollo, similar al de una obra grande miniaturizada. Otros, más leves, distienden y engarzan de manera que el ciclo, oído en su integridad, revela cierta unidad que añade interés general al particular de cada canción.

Fue un verdadero placer escuchar los Wunderhorn mahlerianos servidos con solvencia musical y justa emoción por la orquesta y el director invitado, y cantados espléndidamente por Virgit Finnila y Richard Sallter. El barítono apuntó incluso gestos para reforzar el carácter casi teatral de algún número y logró la máxima emotividad en El tamborilero, llevado a un tiempo lentísimo que caló en la audiencia.

La mezzo soprano Virgit Finnila posee una voz de extraordinaria clase: cálida, con cuerpo, de color atractivo arriba y abajo. De su admirable actuación anotamos para el recuerdo su Das irdische Leben.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de marzo de 1984