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22 refugiados vascos deponen la huelga de hambre que mantenían desde hace 20 días

Los 22 refugiados vascos que iniciaron una huelga de hambre el pasado 20 de enero, en protesta por las medidas adoptadas contra ellos por la Administración francesa, depusieron ayer su actitud tras la entrevista que su abogada, Cristian Fandó, mantuvo con el director del gabinete del Ministerio de Justicia francés.Fuentes de la Administración francesa precisaron ayer que la abogada y portavoz de los huelguistas solicitó a las autoridades de ese país que se especificaran las sanciones que corresponden a una serie de faltas y delitos, entre ellos el de portar armas, en el que podrían incurrir los refugiados. Cristian Fandó pidió igualmente poder examinar los expedientes de un total de cuarenta refugiados. Estas fuentes asocian la decisión de poner fin a la huelga de hambre con la celebración de las elecciones del Parlamento vasco, e insinúan que los huelguistas se encontraban de hecho en un callejón sin salida.

La entrevista con un cargo de la Administración francesa que hizo de intermediario entre los refugiados y los ministerios de Interior y de Asuntos Exteriores franceses habría sido aprovechada para ofrecer un final airoso a una huelga que ha pasado bastante inadvertida en los medios de comunicación y que no habría logrado los objetivos propuestos.

Por el contrario, los refugiados, sin concretar los logros supuestamente obtenidos, presentaron un balance positivo de la huelga en el transcurso de una conferencia de prensa ofrecida ayer en Arbonne, en la que estuvieron presentes los 11 diputados de Herri Batasuna elegidos en los últimos comicios autonómicos. Ayer el alcalde de Pau se negó a recibir a los 11 parlamentarios vascos.

En cualquier caso, las presiones de los refugiados no han podido frenar las iniciativas de los alcaldes de los Pirineos atlánticos, que han llegado a solicitar a la Administración francesa que aleje a los refugiados vascos de los departamentos fronterizos. Seis huelguistas permanecen hospitalizados y otros más tuvieron que ser atendidos por los efectos de la huelga.

Por otra parte, el cadáver de Eugenio Gutiérrez, refugiado vasco presunto miembro de ETA Militar asesinado por los autodenominados Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), será incinerado en los próximos días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de febrero de 1984