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Felipe González expresa al rey Fahd la coincidencia de su Gobierno con las tesis saudíes sobre Oriente Próximo

El presidente del Gobierno español, Felipe González, que realiza estos días su primera visita a Oriente Próximo, manifestó ayer al rey Fahd la coincidencia de sus puntos de vista con los sustentados por Arabia Saudí, país líder de las naciones árabes conservadoras. González no se pronunció sobre el conflicto irano-iraquí, cuyas consecuencias preocupan profundamente a los dirigentes saudíes. En este conflicto Madrid no toma partido, mientras Riad apoya abiertamente a Irak.

Si bien, según los portavoces españoles, los saudíes no han hablado en ningún momento sobre los problemas que acarrearía a las relaciones bilaterales el posible intercambio de embajadores entre España e Israel, la Prensa oficial de Arabia Saudí no ha escondido su preocupación al respecto en los comentarios e informaciones "publicados estos días durante la estancia de Felipe González.El presidente español -que ya el lunes cenó con el rey Fahd- volvió a ser invitado ayer a almorzar por el monarca, que hizo prolongar con un ágape la reunión formal de las delegaciones oficiales de ambos países. En total, ambas delegaciones estuvieron reunidas casi cuatro horas, comida incluida. Esta reunión era la última de contenido estrictamente político que González mantiene en Riad. Ayer por la tarde se iniciaron las reuniones técnicas, de las que no se cree, en ningún caso, que salga un contrato del siglo, sino tan sólo una base para futuros acuerdos.

En sus casi cuatro horas de conversación, el presidente González y el rey Fahd coincidieron en que las relaciones hispano-saudíes son imparables. "Nuestro deber", dijo el rey Fahd, "es que esta relación se plasme en hechos tangibles". El presidente español reconoció que posiblemente España había llegado tarde a algunos grandes proyectos de desarrollo, como los planteados en los terrenos de la sanidad y la educación, aunque quedaban otros campos, como el mantenimiento y la industria, en los que aún podía colaborar.

El rey dijo que, por lo que conocía personalmente, la producción española es excelente y adecuada a un país en desarrollo, lo que debía ser meditado para llevar a cabo una acción no sólo a nivel estatal, sino también empresarial. En diversas ocasiones, hombres de negocios, y economistas saudíes han mostrado precisamente su extrañeza por la falta de "agresividad comercial" de las empresas españolas que intentaban calar en los mercados de este país.

Respaldo al 'plan Fez'

Durante la conversación, el monarca hizo cariñosas referencias a sus vacaciones en Marbella, y se refirió, en tono humorístico, a la presencia en esa ciudad de muchos de los políticos saudíes durante sus períodos de vacaciones. Los temas de alta política, no obstante, ocuparon la mayor parte del encuentro. El presidente español recalcó que España y Arabia Saudí coinciden en sus deseos de colaborar pacíficamente a la solución de los conflictos y añadió que su Gobierno se mantendrá fiel en la defensa de los viejos principios sobre el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.González añadió que España comparte el llamado plan de Fez sobre Oriente Próximo, que es, a su juicio, una postura rigurosa y flexible que merece el respaldo de la mayoría de los países del mundo. El plan de Fez -oficiosamente patrocinado por Arabia Saudí- recibe su nombre de la ciudad marroquí en la que una cumbre árabe aprobó, en septiembre de 1982, un programa que contempla una solución basada en el reconocimiento de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como legítimo representante del pueblo palestino, la retirada israelí de los territorios ocupados, la creación en ellos de un Estado palestino (en lugar de una simple autonomía, como proponía el llamado plan Reagan) y el derecho a la existencia de todos los Estados de la región, lo que suponía un reconocimiento implícito de Israel.

En declaraciones anteriores, González ha insistido en la necesidad de conciliar las escasas diferencias entre el plan de Fez y el plan Reagan, por lo que quizá es especialmente significativo el carácter "flexible" que ayer atribuía al primero de ellos en sus conversaciones con el monarca. González y Fahd coincidieron también en la necesidad de respaldar al presidente libanés, Amín Gemayel, y en sus deseos de evitar que se materialice el peligro de "partición" que se cierne sobre Líbano.

El rey hizo una larga exposición sobre el conflicto irano-iraquí y sus antecedentes históricos inmediatos y afirmó que los países del golfo Pérsico están muy preocupados, ya que si se cometiera una acción irreparable -lo que podía entenderse como una alusión a las amenazas iraníes de bloquear el estrecho de Ormuz-, el problema afectaría a la seguridad de toda la zona. Este conflicto, sobre el que Madrid y Riad no coinciden de modo tan completo como en otros asuntos de Oriente Próximo, no dio lugar a una intervención española tan exhaustiva como fue la que hizo el rey Fahd en su encuentro con González.

Hoy, en Amman

Hoy, Felipe González concluirá su estancia en Riad después de entrevistarse con el gobernador de la ciudad y recibir a una representación del largo millar de personas que forman aquí la colonia española, técnicos y trabajadores en su mayoría. No se descarta que de nuevo vea al rey Fahd, aunque en el programa consta que será despedido por el segundo viceprimer ministro, príncipe Sultán, quien anoche le ofreció una cena.A primeras horas de la tarde el presidente viaja a Jordania, donde realizará una "escala" de casi 24 horas y se reunirá con el rey Hussein. Anoche, el líder palestino Yasir Arafat se encontraba aún en Amman, por lo que no se descarta que llegue a verse con Felipe González. Fuentes españolas insistían ayer que este encuentro "no está previsto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de febrero de 1984

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